julio 06, 2009

Sobre huaynos tradicionales del Cusco



Sirviendo chicha en el Cusco - Martín Chambi, 1941
(origen de la foto)



"El wuayno del Cusco" (Folklore Americano. Lima, año V-VII, N° 6-7, 1959, pp. 129-246) de Josafat Roel Pineda es uno de los trabajos más importantes sobre el wayno (huayno, wayñu). Aunque se ocupa sólo de un área geográfica (Cusco), sus descripciones ayudan a entender un poco este género musical tan arraigado como vasto y variado en el Perú. Algunas de sus observaciones:

- El wayno es exclusivamente una danza de parejas, generalmente suelta, y de pañuelo.
- En las clases populares es más frecuente el contacto físico: tomarse las manos y hasta abrazar a la mujer por la derecha.
- En las clases populares se invita a bailar poniendo el pañuelo en el hombro del invitado. Las mujeres suelen hacerlo, sobretodo cuando el invitado es de un estatus considerado más alto. También se invita simplemente extendiendo la mano.
- En las reuniones familiares y fiestas populares es frecuente alternar marineras y waynos.
- Hay dos momentos en el baile: el paseo y el zapateo. El zapateo se baila con la pareja muy junta, a veces tomadas de las manos.
- A diferencia de la qashwa o cashua, es un baile que requiere muy poco espacio de desplazamiento.
- Roel observó bastante similitud entre las coreografías del Cusco y Apurímac.
- Cada una de las clases sociales, excepto las más altas, tienen repertorios característicos de waynos. Roel describe las siguientes clases sociales: "Jailé" (una gran clase media dividida en una más adinerada y otra de "medio pelo" o "plebe", confundida esta última con una clase más popular llamada la "moscada", y por último, los "indios"). De acuerdo al medio en que se desempeñó su principal informante, el músico Francisco Venero Umpire, la lista de waynos que compiló pertenecen a la clase media no rica o "plebe", es decir, son waynos mestizos.
- Los waynos que recopiló son una pequeña muestra, enfatizó que se requería un trabajo de recopilación muchísimo mayor que sus posibilidades.

La parte más valiosa de su trabajo es la transcripción de la letra y la música de dichos waynos en quechua, quechua-español y español, así como su análisis musicológico. Los agrupó con dos criterios: "Típicos waynos cusqueños" (se tocan sólo en el Cusco) y waynos de "tipo regional" (se tocan en el Cusco pero también con ligeras variantes regionales y locales, en el resto del país, o por lo menos en gran parte del sur y el centro), considerando siempre que estos datos se contextualizan antes el año 1959. Se respeta la numeración que utilizó.
//marcela cornejo




"Típicos waynos cuzqueños" (se tocan sólo en el Cusco)
01. Zambita flor de canela
02. Qori raphra pillpintullay
03. Oliva verde coposo
04. Al silencio de una noche, palomita
05. Fragante violeta wayta
06. Ripukullasaqmi a mi soledad
07. Me tienden la cama con mucho primor
08. Imanapuncha suegraya
09. Por ti no tengo camisa
10. Mutu levita kaqtiychus
11. En esta calle derecha, toronjilchay
12. Dos palomitas unidas
13. Suspira, suspira mi corazón
14. Amorosa niña, joven soltera
15. Cierto será que me quieres
16. Mañana cuando me vaya
17. Sabiendo sobrellevar
18. Palomita blanca kukuli
19. Qosqo piris
20. Sabes a quén te pareces
21. Urpicha yaw
22. Cuando doblan las campanas
23. Ripuy ripuy niwashanki
24. Al fulgor de las estrellas
25. Soltera warmi nunayta
26. Cubrióse todo de oscuro velo
27. Orgulloso me retiro
28. Qosqo comercio portalpis
29. El picaflor (este famoso tema es atribuído al músico puneño Rosendo Huirse)
30. Anoche durmiendo

Waynos "de tipo regional" (se tocan en el Cusco y también con ligeras variantes regionales y locales, en el resto del país)
31. Por las mujeres pierdo la vida
32. Cielupi estrella
33. Totoray, totoray
34. Vámonos vidita
35. Al querer quisiera
36. Hatun yunkamantas
24-b. Abancay anillo
37. Warmiqa t'ikallas
38. Ripunay q'asa patapi
39. Waswa wasway
40. Palomita kukuli
41. Amores tengo de sobra
42. Palomita blanca
43. Nevado, nevado blanco
44. Para que te urpi
45. Ripuni pasani
46. Ñan ripushkaniña
47. Mañana pesco ratones
48. Parinaqochaq patanpi
49. Tusukusun takirisun
50. Huertachaykipi
51. Ay, ay, ay, zambaschay
52. Ay, llaqtallay y llaqtallay
53. Wamanchallay k'illin challay
54. Ayer te vi como una rosa
55. Quiquijana chaka patapi
56. Totora mana raphiyoq
57. Orqonta q'asanta
58. Mamamykimaraq, taytay kimanray
59. Color punchituchay
60. Ñan ripushkaniña viditay
61. Ermita chaka patachapi
62. Mayu sonido
63. Ñanpa uranpi
64. Pacha paqariq
65. Hierba buenita del campo
66. Sobre el río Vilcanota
67. Marinerito soy
68. Intis lloqsimon
69. Solo he salido
70. Una palomita
71. Ay, Rosa Rosa
72. Muchachos a trabajar
73. Sauce sabes querer
74. Imapaq munawaranki
75. Dentro de mi pecho
76. Cristalchay
77. Pimancha willayman
78. Habaspa t'ikachan
79. En el hospital de amores
80. Khuyaruq intillay
81. Puñal de cachita blanca
82. Ojos bonitos
83. Warmi yanaysi
84. A las orillas
85. Paqtataq tapusunkiman
86. Ingrata cómo pretendes
87. Ay, puente puente
88. Sondor qocha
89. Buscando caricias
90. Mañana, mañana
91. Si porque te quiero
92. Llawllillay morado sisaq
93. Ay, justo cielo
94. Ch'ullalla sarachamanta
95. Warma yanaytan
96. Coca kintullay
97. Wandar panpani
98. Urpi uywachay
99. En la prisión me tienes
100. Coronel gonzalesta
101. Al pasar tu puerta
102. Tukuchay tukuchay
103. En la prisión me tienes
104. Mayu patapis tiyani
105. Ñachu mamayki yachanña
106. Es posible prenda mía
107. Imamanmi hamurqanki
108. Esta noche tan oscura
109. Huancarinitay que hermosura
110. Cuarenta soles he gastado
111. Fui al monte
112. Urcos qochaq chawpichanpi
113-a. Auroritay
113-b. Llaqtaymanta lloqsimuni
114. Ay, cerro de Saqsaywaman
115. A la salida
116. Pichiwchas
117. Ay hermanita
118. Mayu ukhupi
119. De día
120. Soqllaq'asachay
121. Yo te he querido
122. Verdi qantuchaypa raphichanman
123. Aguacerito cordillerano
124. Esquinitanpi sayaykuqtiychus
125. Sara sara chawpichanpi
126. Que se vaya, que se retire
127. Escorzonera yerba del campo
128. De las flores del pecado
129. Piedra chispay, piedra chispay
130. Arañita venenosa
131. Kharuchu Lima
132. Carretillaschay carretillaschay
133. Mayu patapi yana rumicha
134. Calca plazapi
135. Haqay chinpalla
136. Verbenitay verbena verde
137. A las cuatro de la mañana
138. Las estrellas en el cielo
139. Cuzqueñita de mi vida
140. Quisiera ser tu amorcito
141. En el patio de tu casa
142. Diariamente
143. Kaypin kani urpichayki
144. De la perqa de tu casa
145. Cuzqueñita pretenciosa
(faltan 4)
150. Mayun apan nisuqtiki
151. Si por pobre me desprecias

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Audio


Urpituchayta - Capuliñahui cusqueñita - Arbolito de manzano
Captación y arreglo coral de Ricardo Castro Pinto
Interpreta el Coro Polifónico Municipal de Qosqo dirigido por Samuel Castro Irrarazábal





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Video

Arequipa Ripuq Niñaywan
Daniel Zamalloa (violín), Alejandro Huamán (arpa, voz), Modesto Cuba (pampapiano), Eulogio Cruz (violín), Fernando Rojas (quena), Kike Pinto (quena), Jorge Choquehuillca (Mandolina)
Producción: Angel Romero
Recital Violincha Llaqtaypa (Cusco, 2008)



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Links

Procesos iniciales de la identidad musical en el Cusco
Cantos quechuas prehispánicos: aproximación desde la lingüística

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junio 24, 2009

Música y músicos en Arequipa colonial


En la Revista del Archivo General de la Nación (N° 18, 1998, pp. 53-59), este texto aparece con un error de impresión pues la p. 54 está en blanco. Gracias a la gentileza de Helard Fuentes Rueda, que me facilitó fotocopias del texto publicado en 3 partes en el diario El Pueblo, es posible difundirlo.
Hay muy poca investigación sobre la música colonial en Arequipa, pues para empezar, la indagación de archivos y su estudio interdisciplinario es aún muy incipiente, mucho más incipiente es su difusión mediante publicaciones y grabaciones. La documentación de la musica colonial se debió en gran medida a la Iglesia; siendo Arequipa una ciudad profundamente católica, llena de antiguas iglesias y conventos que hasta hace poco han permanecido cerradas al público, sus archivos y bibliotecas permanecen como tesoros por ver la luz. Llama la atención al leer el texto, la presencia de músicos de origen indígena y mestizo.
Los ejemplos musicales pertenecen a una Opera Serenata compuesta en el Cusco, pero que refiere directamente a Arequipa. No data de los S. XVI o XVII (periodo del que trata el texto) sino del XVIII. Se trata de Venid, venid Deydades (1749), de Fray Esteban Ponce de León (1692 - 1750), la segunda opera compuesta en América (después de La púrpura de la rosa de Torrejón y Velasco) y la primera cuyo autor es un músico nacido en Indias. Fué dedicada a al Ilmo. Fernando Joseph Perez de Oblitas para celebrar su ascenso al Obispado del Paraguay. Perez de Oblitas era natural de Arequipa, pero hizo su carrera eclesiástica en Cusco (Provisor del Cusco, Rector del Seminario de San Antonio Abad y Tesorero de la Catedral). Los blasones en el escudo de su familia hablan de una noble cuna, de la que se enorgullecía, por ello, la obra de Ponce de León plantea un simulado juicio entre las ciudades de Arequipa y Cusco para adjudicarse los honores del homenajeado. Qué prevalece: el blasón (Arequipa) o la razón (Cusco). Esta obra, como es de deducir, debió trascender por esos años tanto en el Cusco como en Arequipa.

//marcela cornejo



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Fuente:
El Pueblo
Arequipa, 1 dic. 1989, p. 5 (I); 2 dic. 1989 p. 5 (II), 24 dic. 1989, p. 5 (III)

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Música y Músicos en Arequipa Colonial*
Helard L. Fuentes Rueda**


A la memoria de mi abuelo
Agustín Fuentes Castillo,
arreglista de música,
y a los músicos de Arequipa




Libro de música y sacras de plata - Monasterio de Santa Catalina
(origen de la foto)


La música es una de las manifestaciones artísticas y espirituales más antiguas de la humanidad. Sus orígenes están en la propia naturaleza, dinámica y sonora por excelencia; es el entorno natural y social, en su sempiterno reto a los grupos humanos, el que contribuye a la creación cultural e imaginativa. Sólo la continuidad logra resultados auténticos. La discontinuidad en el desarrollo de los valores de un pueblo determina su desestructuración y la pérdida de su identidad nacional y unidad cultural.

La cultura y por ende, la música en Arequipa ¿se remonta a 450 años? No, aún más, a varios miles de años: con la aparición de los grupos humanos en el sur de América y que en nuestro caso, los conocimientos logrados se resumen en la plasmación creativa de las pinturas rupestres de Toquepala, Mazo-Cruz y Sumbay. Hace 10,000 años. Nuestras culturas primigenias abundan en ejemplos de creación singular y maravillosa. Desde Pakaycasa (22 mil años), Lauricocha, Kotosh, Chavín, Mochica, Lanaska, Tiawanaku, la cultura peruana es original en arte, ciencias, arquitectura, escultura, cerámica, pintura, tejidos, alimentación, organización social y agraria, etc.


El pueblo y su acción por medio del trabajo, ya sea intelectual o manual, crea su propia identidad o autenticidad. Nos corresponde rescatar y retomar los valores del pasado en su permanente ligazón con el presente, para asegurar un destino digno, individual o colectivo. Más allá del genocidio de la conquista española, de la depredación de encomenderos y corregidores, del egoísmo, ambición y mezquindad humana, está la labor conjunta de los trabajadores, nacionales y foráneos. En general, de los artífices de la palabra, el arte y la ciencia. Lo que edifica y admira es una economía creativa o inventiva y no una economía transitiva o eventual.

La música, como una de las Bellas Artes, tuvo una larga tradición en Europa y España en especial (a partir de los trovadores y juglares del siglo XII). La cultura clásica, cuyas raíces se funden en las antiquísimas culturas orientales, y la mitología consagraron a nuevas diosas las artes liberales y las ciencias, entre ellas: a Euterpe, la musa de la música, a la que se representa generalmente con una flauta, y a Tepsícore, la musa del canto, de la poesía y de la danza, que lleva la lira como símbolo. En general, la música y los bailes que llegaron a América, fueron de tipo renacentista.


La conquista del Nuevo Mundo, se realizó al son de los instrumentos musicales y cantos, como para infundir valor, ahuyentar el miedo y provocar el desconcierto. En la toma de Cajamarca (1532), hubo hasta dos trompeteros conocidos (Juan de Segovia y Pedro de Alconchel), un pífano y algún tambor. Gonzalo Puerro, se hacía acompañar y mantuvo una banda de músicos en la rebelión de los encomenderos. En los primeros veintiocho años de presencia española en Perú, se ha contabilizado hasta veinte diletantes, entre músicos y constructores de instrumentos. "La mayoría de las piezas que se tocaban eran de índole marcial, para las batallas y las ceremonias públicas. Había unos cuantos especialistas en música de cámara o de baile, media docena de profesores de baile... " (1).

La música colonial arequipeña se caracterizó por el sentimiento religioso de la época: austera, procesional y penitente. El catolicismo, más por temor que por creencia, tuvo una enorme influencia en la sociedad hispano-peruana desde el siglo XVI. El Tribunal de la Inquisición, organismo de tortura y ejecución, fue el encargado de velar por el cumplimiento de los preceptos y dogmas de la religión oficial y de perseguir las herejías. Toda obra de arte estuvo por ello orientada a ese fin; la redención irredenta del pecado original. La música y las melopeas encontraron su ámbito especial en las iglesias, conventos y monasterios.

Muchos de los encomenderos y vecinos de Arequipa, al fin de sus días, renunciaron al mundo y para acallar sus conciencias, terminaron vistiendo el traje seglar y convirtiendo a los naturales a la fé cristiana. Felipe de León, el 8 de marzo de 1564, contrató los servicios del bachiller Miguel de Zaydia. por 500 pesos, "[si] me sacayz hjábil e insuficiente-dice aquel- dentro de año y medio que corre desde hoy para qué entienda la constrinción [sic] de una epístola en un evanjelio y la sentencia y las oraciones y los ynos [himnos] que canta la iglesia", acordándose un adelanto de 200 pesos, con la condición de no pagarle el resto si en ese tiempo no estuviere capacitado, para lo cual nombrarán un fraile cada una de las partes, "que sea letrado, que entienda para que juzgue", después de examinarlo (2).

En las casas particulares, se realizaron también fiestas y bailes. De otro modo no podríamos explicarnos la presencia de maestros de canto, baile y tañer -quienes además enseñaban a personas mayores, muchachos y monjas-, así como músicos propiamente dichos. Los saraos eran amenizados con música renacentista de cámara, baile, canto llano, canto de órgano y contrapunto. El músico fue efectivamente un oficio, como cualesquiera de los oficios artesanales (sastre, carpintero, herrero, etc.), con diferentes categorías y variables, especialmente apreciado y remunerado.

En un concierto de 1568, hecho en Arequipa, se dice que se entregará un órgano "hecho e acauado [acabado] en toda perfición [perfección] y afinado a uista [vista] de músicos y personas que entiendan la música". Por aquel año, habían ya en nuestra ciudad esta clase de especialistas, y así se nombraron en sendas escrituras notariales: en 1576, Antonio de Sauzedo, "músico, estante en esta ciudad" (3), y Juan Flores de Solís, quien en 1533 deja constancia de su calidad: "músico de capilla de esta Catedral de esta ciudad de Arequipa en [h] abito de jente", al vender seis topos de tierras de Porongoche a don Diego de Bedoya Mogrovejo (4).

En Arequipa, en los siglos XVI y XVII, hubo músicos nacionales y españoles, como los maestros de canto: Gerónimo Tito, Francisco de Santiago, Antón Yapan, Pablo Flores. Nicolás de Tolentino, Juan del Castillo y Juan de Jesús. Los maestros que en esta ciudad enseñaron a tocar instrumentos musicales fueron: Francisco Martín Pardo, G. Tito, Diego Quito, Luis de Medina y Luis Ponce de León. El mismo Pardo fue maestro de danza. Por último, también hubo constructores de órganos musicales como Sebastián de León, Gabriel Cabezas y Juan Márquez.

Antiguos maestros de tañer e instrumentistas

Francisco Martín Pardo, maestro de danza, también enseñó a tocar la vihuela a Francisco de Espinosa y a don Pablo de Güiros, a quien vendió este tipo de guitarra (5). Hubo otros eximios instrumentistas, además de organistas. Don Gerónimo Tito, en 1577, sabía tocar flauta y órgano. Diego Quito, "yndio bihuelero", quien en 1616, compró un pedazo de solar en 40 pesos a don Pedro Ala y su mujer Da. Angelina, ésta como heredera de su hija Da. María Pacsi, colindante con el solar de los plateros y acequia regadora de las chacras de San Jerónimo de los jesuitas; en 1619, está arrendando un aposento en 24 pesos a Da. María Begazo (6).

Luis de Medina, que fue "maestro de enseñar niños", dio también clases de discante (guitarra pequeña) a don Francisco Segarra. En el concierto que celebró por año y medio con el padre homónimo de éste (dueño del obraje de la Chimba en Yanahuara) en 1594, dice que le tendrá en su casa para enseñarle a "leer en tal manera que sepa leer claramente en un proceso y a escreuir [escribir] letra bastardilla que pueda escreuir una carta mesiva [misiva] muy bien y de buena letra, y durante este tiempo le tengo de alimentar de comida y que se le lave la ropa blanca de su bestir y doctrinarle [adoctrinarle] en las cosas de nuestra santa fee católica y en buenas costumbres, y le abstherne [abstendré] de que no ande perdido ni holgazán ni tenga ningún vicio malo notable, y ansimismo le enseñaré a contar tres regias de sumar, restar y multiplicar, y a tañer en vn discante, todo lo qual tengo de hazer con todo cuydado y solicitud...", cobrándole 225 pesos (7).

Este servicio de enseñanza o pupilaje nos da una idea de la educación que los padres potentados y linajudos procuraban para sus hijos legítimos (españoles y criollos) a fines del siglo XVI, puesto que ésta era de carácter particular o privada. Medina tuvo un solar a espaldas del convento de San Francisco, que lindaba con otros de Lucas Martínez Vegaso nieto, y cerca de las rancherías de los ubineños y sanlazarinos (8). Luis fue heredero de Catalina Sisa Coca, natural de Cominapa en el pueblo de Paucarpata, sin haber establecido su parentesco, pero uno llamado Hernando de Medina había donado en forma vitalicia un pedazo de solar, linde con ranchería de los yanaguarinos, a dicha Catalina, porque "me avéis -dice él- serbido bien, fiel y lealmente" (9).


Luis Ponce de León, "maestro guitarrero, residente en esta ciudad", fue otro instrumentista, quien en 1634, está prestando fianza por Alonso Guaman, kollaguino, a quien Gabriel de Paredes, Juez de Reducción de la Provincia de Kollagua, había capturado y puesto por algunos días bajo la custodia del fiador, con la obligación de entregarlo "para reducirle a su pueblo" asevera el juez, de lo contrario pagaría por él la tasa y los servicios respectivos. Se reduce que Ponce se favorecía gratuitamente de los servicios del tránsfuga, mientras durara la ausencia del reducidor (10).

Este maestro guitarrero fue probablemente un fabricante o vendedor de guitarras, al parecer vinculado con la carpintería, según la obligación de 16 de mayor de 1634, que hizo a favor de don Agustín Fernández Maldonado, cesionario del carpintero Manuel Rodríguez, por 50 pesos, de cinco ventanas que le hizo (11).

Maestros cantores durante la colonia en Arequipa

Uno de los primeros maestros de canto que hubo en nuestra ciudad y que tuvo discípulos fue don Gerónimo Tito, especialista en canto llano y canto de órgano, entre otras virtudes. En 1577 se hizo cargo de la Sacristía de la Iglesia Mayor, para oficiar misa, cantar y tocar el órgano en sustitución del inexperto titular Juan Fernández Tarifeño (12).

Otro cantor fue Francisco de Santiago, quien en 26 de noviembre de 1579, año de su probable residencia en Arequipa, "entra a servicio e soldada" con Juan Tristán de Castro, Mayordomo y Rector del Monasterio de Santa Catalina de Sena, por un año: "En el qual tiempo -dice el maestro- me obligo de servir en el dicho monasterio así en enseñar a cantar canto llano y canto de órgano y leer y escribir a las monjas del dicho monasterio haciendo de mi parte todo lo posible para que lo deprendan [aprendan] syn les encubrir cosa alguna, e vltra [ultra] de ello serbiré en todo lo demás que la Priora [Da. María de Guzman] y el dicho Mayordomo me mandaren". Se acordó el pago de 375 pesos de plata corriente (dividido en forma semestral), más una casa en que viva, comida y lavado de ropa. El salario se le señaló de las propias, rentas y limosnas del monasterio (13).

Las monjas no fueron las únicas que recibieron lecciones de canto, sino también los propios nacionales, pero esta vez, enseñados por un coterráneo. El concierto se fechó en Arequipa a 12 de noviembre de 1592. Juan Guasco y Francisco Quispe, prioste y alcalde respectivamente, de la cofradía del Nombre de Jesús, contrataron los servicios por un año, de Antón Yapan, "yndio natural de Chuquibamba, maestro del canto, de leer y escribir". Dice el chuquibambino: "me obligo de enseñar a ler [leer] y escribir y cantar el canto llano a todos los muchachos hijos de los cofrades de la dicha Cofradía, en la Compañía de Jesús de esta ciudad, donde se me a de dar una tienda para ello".

En este interesante documento, Yapan se obliga a cumplir "bien y fielmente e como lo suele[n] hazer los otros maestros sin ocultar ni encubrir a dichos muchachos cesa alguna de los dichos artes y cantos en todo lo que ellos pudieren aprender". Por su parte los cofrades se comprometen pagarle 50 p.p.c., dos vestidos de abasca, doce carneros de Castilla y doce cargas de maíz, por los tercios del año. Autorizaron esta escritura notarial: don Gerónimo Dávila, Alcalde Ordinario, y Luis Martínez de Córdoba, Protector de los Naturales, como una muestra de la preponderancia y paternalismo hispano (14).

Don Pablo Flores fue otro cantor nacional, "yndio natural del pueblo de Yanquicollagua", quien en quien el 30 de julio de 1596, ofreció sus servicios a Francisco Mexia, Juan Rimachi, Diego Chani, don Juan Ocsa y don Martín Guamancallao, Mayordomos de la Cofradía del Nombre de Jesús, para "enseñar a leher y escriuir [escribir] y cantar canto llano y contrapunto y canto de órgano e tañer flautas a todos los muchachos que le entregaren", tiempo de un año, por 50 p.p.c., dieciséis fanegas de maíz, doce carneros de Castilla, dos piezas de ropa de abasca y casa en que viva (15).

Como es de verse, las cofradías fueron instituciones promotoras de música y de generaciones de coros de voces angelicales. Aunque ésta fue una forma más de proselitismo y aculturación de los españoles, para desestructurar la cultura y tradición de los antiguos peruanos.

A principios del siglo XVII, ya se habían formado dos coros de cantores nacionales de gran prestigio y muy solicitados en las fiestas religiosas de la ciudad de Arequipa. En la Catedral los cantores Juan Caquia y Juan Taipe, discípulos de don Nicolás de Tolentino, Maestro de Capilla. En el Colegio de la Compañía de Jesús y bajo la dirección del Maestro de Capilla don Juan del Castillo, estaban los cantores: Diego Ygnacio, Juan Casa, Baltasar de Vargas, Vicente Guaspa, Francisco Chani, Diego Chani, Juan Bautista y Sebastián. Tito, como integrantes de la Cofradía del Nombre de Jesús.

Para evitar la competencia, así como para realzar las ceremonias religiosas, el 17 de setiembre de 1611, ambas agrupaciones se unen para las actuaciones, por un año, aduciendo "que perqué la dicha música de cantores e instrumentos esté junta para que de esta suerte acudan con más comodidad a celebrar las fiestas que se hacen en la iglesia Mayor de esta ciudad y en la dicha Compañía de Jesús y en los monasterios, adonde se lo pagaren como es costumbre" (16).

Como las actuaciones no eran gratuitas, sino remuneradas, las partes se sujetaron a ciertas condiciones. Todos los cantores jesuitas están obligados a acudir a la Iglesia Mayor, con sus instrumentos altos y bajos, a todas las fiestas principales, especialmente en semana santa; y, en las fiestas ordinarias, con sus tiples y cuatro cantores por lo menos, con su corneta y bajón. Los cantores catedralicios por su parte se comprometen a asistir a todas las fiestas de la Compañía de Jesús, en especial los sábados "a la misma y salue" [salve].

Ambas agrupaciones están obligadas a asistir juntas, y no por separado, a las fiestas de los conventos que los solicitaren, con el parecer de sus superiores. Lo que ganaren en las actuaciones, "fuera de las que tienen obligación", se repartirán proporcionalmente: una tercera parte para el maestro de la Iglesia Mayor, y dos terceras partes para el encargado de la Cofradía jesuita, quienes repartirán a su arbitrio lo que corresponda a los cantores. Para asegurar el cumplimiento, esmero y asistencia a las fiestas, el maestro Tolentino recibirá un pago extra de 10 pesos de plata, y el de la Cofradía jesuita, 90 p., dividida la paga en semestres, lo cual nos indica el mayor número y la calidad de sus integrantes. Así reza el documento.

En 1615, aparece Juan de Jesús como "yndio cantor del Colesío [colegio] de la Compañía de Jesús", quien juntamente con su mujer Magdalena Vispa, venden a su connacional María de Cea, natural de Ubinas, un cuarto de solar detrás del convento de San Francisco (17). Por último, en 1620, el Cabildo Eclesiástico dio un poder para Lima, sobre los pleitos que sostenía con "el Dr. Herriaga, cura de esta Santa Yglesia, sobre las misas de Nuestra Señora y de las ánimas y ofrendas de los todos santos [sic] jueues y uiernes santos, y tierras del aniuersario de Chilina; y con el Sr. Ouispo [Obispo] de ella sobre el pagar los cantores y administración de las rentas decimales" (18).


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* Historiador y archivero.
** El presente articulo es una parte de mi trabajo de investigación (inédito) titulado: Los inicios de la Música en Arequipa (Siglos XVI-XV11) - En nuestra ciudad hubo Músicos - Maestros de Cantar, Danzar y Tañer - Organistas y Constructores de Órganos - Instrumentos Musicales (1539-1639).


Notas

  1. James Lockhart: “El mundo hispanoamericano. 1532-1560”. México: Fondo de Cultura Económica, 1982, pp. 143, 126, 134, 261. Consultar también: “El capitán, el trompeta y otros hombres de caballería”, de José Antonio del Busto (Lima : Editorial Universitaria, 1969).
  2. Archivo Departamental de Arequipa (ADAR). Sección Notarial N". 37 (G. Hernández. 1564); 100.
  3. ADAR. Notarial. N° 68. (G. Muñoz. 1575-76): 226-226v. El 12 de setiembre de 1576, Sauzedo compra al crédito de Francisco de Candía, por un valor de 776 pesos y 6 tomines, lo que curiosamente podría ser la vestimenta de un músico quinientista: "tres jubones de [H]olanda e una camisa de Rúan y vn talavarte de terciopelo negro e vnas calças [calzas] de gamuça (gamuza] y vn capote de paño azul con pasamanos de oro y seda e otras cosas".
  4. ADAR. Notarial. N° 236 (D. de Silva. 1633-IÍ): 356 - 358v.).
  5. ADAR. Notarial. N° 73 (G. Muñoz 1590-91): 243-245.
  6. ADAR. Notarial. N° 48 (A. de Herrera. 1575-78): 138 v. Nº 189. (S Mariño 1615-17): 285-287 v. N° 190 (S.M. 1618-19): s.n. 29-5-19.
  7. ADAR. Notarial. N° 24 (D. de Aguilar 1594-95): 251 -251 v.); 21-4-1594.
  8. ADAR. Notarial. N° 56 (S. Marino. 1599 Ago. 31): 455v-457). N° 79. (G. Muñoz. 1599. Set. 23): 502v-504.
  9. ADAR. Notarial. N° 75. (G. Muñoz. 1595. Mayo 5): 217-220
  10. ADAR. Notarial. N° 237. (D. de Silva. 1634-I): 269-269 v.
  11. ADAR. Notarial. N° 238. {D. de Silva. 1634-II): 751-751v.
  12. ADAR. Notarial. N° 48. (A. de Herrera- 1575-78): 138v.
  13. ADAR. Notarial. N° 44 (G. Hernández 1576-79): 401 -401v.
  14. ADAR. Notarial. N° 51 (D. Hortiz 1592-93): 828v.-829
  15. ADAR. Notarial. N° 76 (G. Muñoz 1596): 329-329v.
  16. ADAR. Notarial. N° 268. (A. de Ufelde.l611):448 - 449 v.
  17. ADAR. Notarial. N° 261. (B. L. de Texeda. 1614-16): 310v-313.
  18. ADAR. Notarial. N" 276. (F. de Vera. 1019-1620): 492-493.



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Audio

Venid, venid Deydades de Esteban Ponce de León
Aria
Disco: Insólito estupor. Villancicos, saynetes, cantadas... y una batalla (2006)
Forma Antiqva (Asturias-España)


Viva, viva mi Arequipa
Y a su instancia ceda la razón
Y entre sus timbres escrita,
La gloria de este blasón.

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Video

Venid, venid Deydades de Esteban Ponce de León
Recitativo - Aria - Minuet
Disco: Virreynato del Perú - serie Musica del pasado de América, v. 2 (1999)
Camerata de Caracas


Recitativo
Si en noble competencia
Ninguna parte cede la excelencia
Del hijo venturoso
El termino glorioso de tan ilustre duelo
No lo ha de dar la tierra
Sino el cielo.

Aria
Si en tan reñida cuestión no sosiega,
Antes ciega, no sosiega, antes ciega,
Nuevamente la razón,
Venga la resolución del deseo del trofeo
De la celeste región.

Minuet
De tanta victoria merece la gloria
Pues sólo su influjo dio dichas sin fin
Y el serlo le abona la eterna corona
Después de la Mitra que ciñe feliz
.

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Links

El patrimonio de música colonial en América Latina todavía por descubrir
Primer canto americano



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junio 13, 2009

"Amador baila, vuela, zapatea"

Miguel, uno de los hijos de Don Amador, ha subido hace pocos días 7 minutos de un video realizado por Miki Gonzáles y Roberto Bonilla en los años 70 sobre su padre. Luego hay imágenes del Atajo de Negritos y otras más recientes de Don Amador yá enfermo.

Los versos de César Calvo lo dibujan sólo como zapateador, pero Don Amador tocaba el violín, el cajón, la quijada de burro. Don José Lurita (que aparece a partir del minuto 4:44) le enseñó a tocar el violín. Tuvo varios amigos cajoneadores como Chocolate Algendones.

Albañil que supo sembrar hartas semillas. Honestidad, dignidad de hombre libre, amor por la vida traducido en música y baile. Era un hombre tan orgulloso de sus raíces negras como intercultural, como se expresa en su dedicación a una tradicion con fuerte influencia hispano-andina como la del Atajo de Negritos. Siempre fué el mismo, la casa que construyó con sus manos resistió el terremoto del 2007 mejor que otras "más modernas", como si esa casa fuera la metáfora de su espíritu.
//marcela cornejo






Verso y voz de César Calvo:

Y encabezando a los negritos zapateadores y a las pallitas bailarinas,
al frente del violín y de los ritmos,
un hombre, un cimbreo inconfundible,
la música de un cuerpo dirigiendo las fiestas.

Amador Ballumbosio Mosquera.
Y con igual orgullo podría apellidarse Cartagena o Guadalupe, o quién sabe.

En el pueblo del Carmen mientras sus hermanos trabajan en los campos,
Amador hace casas, muchas casas
"porque yo nunca he sido ni seré peón de nadie", dice,
"todo por conducto regular", así dice.

Y siembra y siembra casas para otros,
y tiene y tiene hijos, y baila, baila siempre.
Pues Amador, más que albañil, más que arquitecto graduado en la pobreza,
es esa mezcla de danzante y músico que conocemos por zapateador.

El no toca ningun instrumento musical,
su instrumento es la tierra,
él zapatea, él toca la tierra con los pies,
zapateador por vocación, por sangre. Es Amador.

Amador baila, vuela, zapatea. Los cepos de hace siglos se han convertido en alas en sus pies.
Amador baila, vuela, zapatea. Los pies encadenados de nuestros bisabuelos regresan hasta él
Amador baila, vuela, zapatea. Regresan hasta él y lo sublevan,

Y en los pies de Amador
danzan de nuevo nuestros antepasados negros
y son libres por fin,
renacen libres cada vez que Amador suelta sus pasos ...



Es Amador
Autor: Andrés Soto

Si escuchas en la noche
un cajón que está floreando
tocado con las dos manos
luminosas y muy negras
Panalivio malivio ¡sá!
No has escuchado nada
no has escuchado nada
no son manos las dos manos
ni cajón lo que resuena
Panalivio malivio ¡sá!
Si escuchas en la noche
un cajón que está floreando
tras de los algodonales
más mejor que las estrellas
Panalivio malivio ¡sá!
No has escuchado nada
no es un cajón que suena
sólo es Amador bailando
son sus pies sobre la tierra
Panalivio malivio ¡sá!
Es Amador bailando
Es Amador soñando
es Amador
Es Amador volando
es Amador
Son sus pies en la tierra ¡ay caramba!
es Amador
Es Amador bailando
es Amador
Es Amador floreando
es Amador
Mejor que las estrellas
es Amador
Con sus pies en la tierra ¡ayayay!
es Amador
es Amador zapateando.



"Es Amador"

Realización: Roberto Bonilla y Miki Gonzales
Dedicado a: Amador y su familia, El Carmen, Los muchachos del Guayabo, el poeta César Calvo
Participaron: Carlos Espinoza, Andrés Soto, Chocolate Algendones, Fernando Silva, Cecilia Barraza, Elsa María Elejalde, José Hatto, Toño Gonzáles, David Castillo.
Zapateadores: Amador, Chapanita, Meno, Villamarín, Yinto, Los Chango


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Audio

Zapateo del futuro - Miki Gonzáles (album "Ethnotronics")


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Links

Referencia: "La práctica musical de la población negra en el Perú. La danza de negritos de El Carmen" - Chalena Vásquez
Hatajo de Negritos - El Carmen (Cimarrones)
Glosas de danzas (ver los trabajos de Guillermo Marcos Santa Cruz)
El gran Amador de la vida - entrevista de Miguel Ángel Cárdenas
Un zapateo para Amador (1933-2009)





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junio 10, 2009

Cantos que vienen del bosque amazónico


[en el pueblo aguaruna existe la]
"percepción del mundo natural como animado y habitado por
seres sobrenaturales con los que los humanos se pueden
comunicar a través de cantos, rituales y sueños
" *


La cita puede aplicarse sin mayores cambios a todos los pueblos amazónicos, es tal la gravitación que ejerce la naturaleza sobre el arte y la ciencia humanas en el área más biodiversa del mundo. El kené por ejemplo, es un arte-ciencia que dominan las mujeres del pueblo shipibo-conibo con gran maestría. Los diseños son plasmados en las telas, la cerámica, el tejido, la piel humana y muchos otros soportes que las mujeres transforman plásticamente inspiradas por la flora, la fauna, los ríos y otros elementos que conforman no sólo su entorno físico, sino su mundo interior. Cuando la artista es curandera, las visiones producidas por plantas terapéuticas como el ayahuasca intervienen en sus diseños. Desde niñas, acompañadas de las mujeres mayores, van entrenándose en un arte que sólo hacen ellas, de memoria, sin patrones previos. Cuando empiezan a plasmar sus diseños, no saben con certeza cual será el resultado final, se dejan guiar como por una senda, una ruta mental. Mientras más armonía y equilibrio visual se obtiene al final, más maestría y más prestigio social. Ellas pueden cantar estos diseños, como leyéndolos, siguiendo sus trazos con el dedo. Cada diseño kené que sale de sus manos es un compendio de belleza y conocimiento que se ha nutrido desde siempre del canto mágico que produce el bosque amazónico. Hace poco Rosa Elvira Belaúnde, una de las fundadoras del Colectivo Aents ha publicado el libro “El Kené, arte, ciencia y tradición del diseño" (INC, 2009), donde detalla sobre este rico contexto de la cosmovisión amazónica. Esta presentación se ha complementado con una exposición en el Museo de la Nación que sigue abierta hasta estos días (en la cual lamentablemente, las piezas carecen de la necesaria descripción).

Otro proyecto del Colectivo Aents es la producción en awajun-castellano, "Awajun Nampag" (2005) , que ofrece un CD con 27 cantos del pueblo awajún (cantos ánen y nampet), un video documental y un pequeño libro explicativo. El canto ánen es como un conjuro mágico que se aprende en secreto y se canta en secreto, a veces en silencio, hacia adentro (preferentemente en el atardecer); proyecta los recuerdos y más hondos deseos de la persona: amores, desamores, temores, aspiraciones. El nampet en cambio, es un canto social, se aprende y se canta en público. He percibido en los cantos nampet alguna influencia del canto andino, lo que no es de extrañar, por su condición de canto social, abierto al mundo. Tanto el ánen como el nampet son cantados por mujeres y hombres. El pueblo awajún (palabra que, quechuizada origina el término "agua-runa") se autodenomina "aents", que en su lengua significa "gente"; el movimiento indígena rechaza el término "jíbaro" dado a los pueblos shuar-ashuar y awajún-wampis por los primeros exploradores europeos.

En estos dos casos como en los innumerables otros casos de los pueblos amazónicos, es el entorno el que dá forma y nutre el canto, si yá no hay bosque, se acaba no sólo la belleza sino un conocimiento vivo del cual hemos aprendido aún demasiado poco.
//marcela cornejo



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* Michael Brown: "Una paz Incierta, comunidades aguarunas frente al impacto de la carretera marginal". Lima: CAAAP, 1984, p. 134



Video



Las telas de Herlinda Agustín
Acompañamiento: cellos de Tan Dum, "El tigre y el dragón" (China)
Realización: Colectivo Aents




"Awajun Nampag" - Ánen, cantos mágicos
Realización: Colectivo Aents



A partir del min. 2:53 José Ayui Yampis recrea un saludo entre dos personas (no es canto ánen o nampet). Corresponde a la pista 27 del CD de "Awajun Nampag". La traducción aproximada en castellano (p. 65 del libro):

Hola, qué tal, qué tal, qué tal, hola qué tal
Yo qué tal, conmigo no hay problema, no hay noticias, no hay problema
No hay noticia, yo estoy, yo estoy...
Vive así, vive tranquilo
Bueno qué tal...
Jaja, jeje, bien, en caso que haya algún problema grande,
cuando nos encontremos otro día nos comuniquemos bien.
Yo también amigo, todo lo que quería detallarte,
los problemas, lo he hecho, y algún otro día cuando nos veamos, nos estaremos comunicando
Jeje, na más nada más sea, que sea eso nomás
Qué podemos estar tratando tanto, tanto,
Nos vemos algún día, algún día.

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Links


Languages of Perú - Ethnologue
Colectivo Aents
Mundo shipibo-conibo
El indígena debe internacionalizar su canto (REDEAI)




mayo 30, 2009

Música culta peruana escrita en el siglo XX (hasta 1970)

Fuente:
Orquesta Sinfónica Nacional
(Cincuentenario del Teatro Municipal, 1920 –1970)
Lima : 1970, s.p.
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Música contemporánea peruana
Enrique Pinilla



El Perú es un país que tiene un pasado artístico de verdadera trascendencia en la historia universal del arte. No solamente la cerámica y el arte textil preincaicos son considerados de inmejorable calidad estética, al lado de la cerámica egipcia, babilónica, cretense, griega y etrusca, sino otras artes, como la arquitectura incaica o el actual folklore, son cada vez más admirados y estudiados en las universidades de los cinco continentes. Las tres regiones naturales del Perú: la selva, la sierra y la costa, poseen desde el punto de vista musical, cantos y danzas de gran originalidad.

La música primitiva (etnomúsica) de la selva, ofrece características que no se encuentran en otras zonas selváticas del mundo. Por ejemplo, las extrañas y bellas modulaciones de los cantos de la tribu shipibo; la forma contrapuntística canónica a sólo medio tiempo, de cada nota del compás, en la tribu campa; las armonías impresionistas en la escala de tonos enteros de los coros de la tribu culina o el microtonalismo ascendente de los largos recitativos de la tribu orejón (sic.).

El folklore de la sierra, es producido por la mezcla de la etnomúsica [quechua] aimará o incaica (hoy casi desaparecida y de la cual sólo han quedado los instrumentos) con la música española, que aportó una nueva escala diatónica más completa que la escala pentafónica. La armonía europea con sus conceptos de tónica, dominante y subdominante, y un ritmo cuadrado que no existe en la etnomúsica selvática peruana. El folklore de la costa recibe, además de los elementos indígenas y españoles, la influencia de la música negroide africana al ser traídos los esclavos en la época de la Colonia. El folklore de la sierra es el que más ha llamado la atención a los musicólogos europeos de París y Berlín, haciéndoles afirmar en repetidas ocasiones que se trata del folklore más rico del continente americano, tanto por la calidad musical de las canciones o de los solos instrumentales como por la extraordinaria coreografía de las danzas puneñas [ilegible], ayacuchanas, huancaínas, cusqueñas.

Un país con semejante tradición popular tiene que tener también su importancia en la historia de la música culta. La música colonial es la más importante del continente, según afirman Andrés Sás y Robert Stevenson (máximos eruditos de esta materia); cuenta con autores de la talla de Tomás de Torrejón y Velazco, Pedro Montes de Oca y Grimaldo, Esteban Zapata Espina (españoles), Roque Ceruti (italiano) y José Orejón y Aparicio, Juan Beltrán, Melchor Tapia Zegarra y Bonifacio Llaque (peruanos), todos ellos compositores de los siglos XVII, XVIII y principios del siglo XIX, que utilizaron alguna vez el folklore costeño de influencia española. En la época republicana, brilla la figura de José Bernardo Alzedo (1788-1878), autor del Himno Nacional del Perú en 1821, 7 misas, motetes, pasiones, villancicos, etc., y de un libro: "Filosofía elemental de la música", publicado en 1869, de trascendencia continental. También pertenecen a este tiempo, dos autores italianos: Claudio Rebagliati (1847-1909), autor de la rapsodia peruana "Un 28 de Julio" para orquesta, estrenada en Lima en la Sociedad Filarmónica, en 1888, y del "Álbum Sud Americano", colección de bailes y cantos populares, escritos hacia 1870, con admirables zamacuecas escritas con muy fino estilo pianístico; y Carlos Enrique Pasta (1855-1898), que compuso la primera ópera de tema peruano: "Atahualpa", estrenada en el Teatro Principal de Lima, en 1877. Estos son los primeros compositores que utilizaron el folklore costeño y el indígena de la sierra, respectivamente.

El objeto del presente artículo es estudiar principalmente la música culta peruana escrita en el siglo XX. Para poder hacerlo hemos creído conveniente dividir al panorama de la música nacional en cuatro generaciones que abarcan incluso ocho lustros del siglo pasado. La primera generación, comprendería los compositores nacidos entre 1860 y 1900. La segunda generación, los nacidos entre 1900 y 1920. La tercera generación, los nacidos entre 1920 y 1935 y la cuarta generación, los nacidos después de esta última fecha.

La primera generación

Dividimos esta primera generación en dos grupos; los compositores que tienen formación europea, que cultivan las grandes formas como la ópera, misas, sinfonías y cuartetos; y los compositores que estudiaron en el Perú, que utilizaron pequeñas formas, como son las piezas para piano y la forma "suite" (conjunto de piezas musicales) y que principalmente han escrito para piano y canciones para voz y piano. El estilo de ambos grupos, pertenece al romanticismo europeo, con empleo de elementos folklóricos en la mayoría de los casos.

Pertenecen al primer grupo, los siguientes compositores: José María Valle-Riestra (1858-1925), nacido en Lima, que estudió en Perú, en Londres y en el Conservatorio de París. En diciembre de 1900, estrena "Ollanta", que es la primera ópera escrita por un autor peruano, no obteniendo mayor éxito. En 1920, se vuelve a tocar esta ópera, transformándose la partitura y cambiándose el libreto de Federico Blume por otro del poeta Luís Fernán Cisneros, siendo esta vez aclamada por el público. Entre otras obras de Valle-Riestra, debemos mencionar la ópera "Atahualpa", que quedó incompleta, las zarzuelas "El comisario del Sexto" y "El cigarrero de Huacho"; la opereta "La Perricholi"; una "Misa de Requiem"; el boceto para orquesta "En Oriente", sus lieders, etc. Desde 1909 hasta su muerte, fue Sub-Director de la Academia de Música "Alzedo". Valle-Riestra tiene en la historia de la música peruana, un puesto excepcional por su sólida preparación técnica, evidenciada en el dominio de las formas musicales y su avanzado cromatismo armónico.

Federico Gerdes (1873-1953), nacido en el Sur del Perú, hijo de un comerciante alemán y de una dama tacneña, viaja a los 10 años a Alemania donde efectúa sus estudios de música. Actúa corno pianista y director en diversas capitales europeas, y en 1908 es contratado por el gobierno del Perú como Director de la Academia de Música "Alzedo" y de la Sociedad Filarmónica. Su llegada a Lima fue de vital importancia para la vida musical de nuestro país ya que continuó la obra del maestro italiano Claudio Rebagliati, en el sentido de elevar el nivel musical de nuestra sociedad, con una beneficiosa influencia germánica. En lo que se refiere a sus composiciones, encontramos 17 obras publicadas en Alemania, Perú y Uruguay, para coro, violín y piano, lieders y obras para piano. Federico Gerdes no cultivó las grandes formas, pero sus pequeñas piezas de cámara son una prueba de su exquisito temperamento romántico.

Renzo Bracesco nace en Lima, en 1888. Inició sus estudios en su ciudad natal y posteriormente los continuó en Italia. En 1923, enseñaba Teoría, Solfeo y Dictado Musical en el Conservatorio de Milán v en 1928 fue Director de la Escuela de Música "Claudio Monteverdi" de esa misma ciudad. En 1948, fue nombrado Director de la Escuela de Música del Norte (Trujillo), habiendo retornado posteriormente a Italia, donde radica en la actualidad. Entre sus obras destacan la "Sonata en Re Mayor" para violín y piano, "Cuarteto en Re Mayor" para cuerdas. "De profundis e Réquiem" para 8 voces sin acompañamiento (estrenado en Lima, en 1949, bajo la dirección de Carlos Sánchez Málaga), misas, motetes, la ópera "Atahualpa" con libreto de Luigi Orsini, y otras obras de cámara y para piano.

Otro compositor del primer grupo es Ernesto López Mindreau, nacido en Chiclayo, en 1892. Estudia música con sus padres y en la Academia Nacional de Música sigue cursos de armonía con José María Valle-Riestra, y de piano con Federico Gerdes. Las obras más importantes de López Mindreau son sus dos óperas en tres actos "Cajamarca" y "Francisco Pizarro" (también llamadas en conjunto el ciclo de "Nueva Castilla"), la "Sinfonía Peruana", "Tema y Variaciones" para piano y orquesta, sus obras orquestales "Yaravi y Ballet" y "Marinera y Tondero", sus canciones, etc. La Orquesta Sinfónica Nacional ha popularizado notablemente su "Marinera", excelentemente instrumentada: pero la mayoría de sus obras permanecen sin estrenar.

Luis Pacheco de Céspedes, nacido en Lima en 1895, cierra el primer grupo de los compositores de la primera generación. Hizo sus estudios musicales en Lima y a los 15 años viajó a París siguiendo diversos cursos con Fauré y R. Hahn. Regresa al Perú al estallar la segunda guerra mundial y en 1941 asume la dirección musical de la Radio Nacional del Perú. Entre las composiciones de Pacheco Céspedes hay que mencionar en primer lugar, sus obras teatrales: "L'Horloge de Porcelaine", ballet en un acto, estrenado en el Teatro "Olympia" por la Compañía Nikita Balieff, en París; "Le Masque et la Rose", ópera en un acto, estrenado en el Teatro de Rouen; Tres Momentos de Ballet "Selva, sierra y costa", y "La Maríscala", opereta en tres actos. Entre sus obras sinfónicas existen dos sinfonías, "Danzas sobre un Tema Inca", la suite "El Paseo de Aguas", etc.

Los compositores que pertenecen al segundo grupo de la primera generación son aquellos que se formaron en el Perú sin tener oportunidad para perfeccionar sus estudios en Europa. Empezaremos en orden cronológico con Manuel Aguirre (1863-1951), nacido en Arequipa, que tuvo una formación autodidáctica. Tiene 12 piezas para piano impresas en Lima, Hamburgo y Bruselas, siendo quizás las más famosas las "Siete Piezas" y los dos álbumes "De mis montañas". Entre su abundante producción pianística debemos hacer mención de las dos sonatas, valses, mazurcas, gavota, preludio, etc. Para canto y piano, compuso canciones con textos de Rosalía de Castro, Mariano Melgar, Gustavo Adolfo Bécquer y con poemas propios. El estilo de Aguirre tiene mucha influencia del romanticismo chopiniano pero llega a conseguir páginas de gran inspiración y con cierta originalidad, derivada del carácter melancólico del folklore arequipeño.

Daniel Alomía Robles (1871-1942), nacido en Huánuco y José Castro (1872-1945), nacido en el Cuzco, deben ser mencionados dentro del segundo grupo de compositores aunque el prestigio de ambos viene más por su labor de folkloristas. Alomía Robles estudió música en Lima. Castro fue autodidacto y no recibió lino unas cuantas lecciones del maestro ecuatoriano José Francisco Nieto, tiendo el primero en el Perú en afirmar que la música indígena pre-colonial tiene una escala pentafónica y que este sistema está fundamentado en la sucesión natural de quintas, en una tesis sustentada en 1897. José Castro compuso valses de concierto, fantasías, marchas, polkas, canciones escolares, etc., sin utilizar las melodías populares ni "su" descubierta escala pentafónica. Daniel Alomía Robles, en cambio, utilizó el folklore peruano en la gran mayoría de sus composiciones. Según el catálogo publicado en el Boletín Bibliográfico de la Biblioteca Central de la Universidad Mayor de San Marcos (julio de 1943), la obra del maestro huanuqueño llega a un total de 1,015 piezas registradas, entre composiciones originales y recopilaciones folklóricas. La obra de Alomía Robles tiene una positiva importancia dentro de la historia de la música peruana, por ser el primer autor que consagra casi toda su producción a la exaltación del folklore nacional. Su célebre "Colección de melodías populares" permanece, desgraciadamente, hasta hoy inédita.

Luis Duncker-Lavalle (1847-1922), nació en Arequipa y se dedicó a la música lo mismo que sus hermanos Adolfo y Roberto, especializándose además en matemáticas, idiomas y en astronomía. En 1917, viajó por 5 años a los Estados Unidos, pensionado por el gobierno de Manuel Pardo. Aparte de su "Marcha nupcial" para orquesta y de algunas canciones, su obra es esencialmente pianística, habiendo llegado a ser un excelente virtuoso de este instrumento.

Francisco González Gamarra (1890) nació en el Cuzco y fue educado musicalmente por sus padres y por Don José Castro. En realidad, es un autodidacto que ha llegado a escribir importantes páginas como sus "Paisajes Musicales" (1935) para piano y coros, siendo el primer autor peruano que "desarrolla" el material folklórico serrano de la misma forma como 'Duncker-Lavalle "elabora" el folklore costeño. González Gamarra no utiliza los temas de las melodías populares sino que crea sus propios temas musicales utilizando la escala pentafónica.

Otros autores de la primera generación son Octavio Polar (1856-1916), Daniel Hoyle (1869-1940), Juan de Dios Aguirre (1880-1963), J. F. Chanove Zegarra (1885- ), Walter Eduardo Stubs (1891), Alberto Mejía (1896), Baltazar Zegarra (1897), Roberto Ojeda Campana (1898), y Rosa Mercedes Ayarza de Morales, la más genuina representante del folklore costeño y autora de hermosas canciones como "Tu ausencia es un silencio", "Si mi voz muriera en tierra", "Canción de cuna", etc.

Segunda generación

Está formada por los compositores nacidos entre 1900 y 1920. Encontramos fundamentalmente
cinco nombres: Monseñor Chávez Aguilar (1898-1950), Teodoro Valcárcel (1900-1942), Raoul de Verneuil (1901), Alfonso de Silva (1903-1937), Roberto Carpió (1900) y Carlos Sánchez Málaga (1904). Con excepción de Chávez Aguilar, la mayoría de los autores mencionados hicieron sus estudios de música en el Perú. Es verdad que Valcárcel y Silva estudiaron algún tiempo en Europa (en Milán y Madrid, respectivamente), pero no llegaron a finalizar ningún ciclo de estudios. El simbolismo literario europeo de Verlaine, Rimbaud, Mallarmé y Maeterlink y la pintura impresionista francesa, influyen en el Perú en artistas como José María Eguren y Vinatea Reinoso, de la misma forma como Debussy y Ravel, dejan su huella en las obras de los compositores de la segunda generación.

Una notoria característica de estos autores es la adopción de las pequeñas formas musicales, al igual que el segundo grupo de los compositores de la primera generación. Únicamente, Chávez Aguilar ha escrito grandes formas como sus dos Misas (en honor de Santa Rosa de Lima y por el centenario de la batalla de Ayacucho), el "Vesperale Completum", el 'Te Deum" para cuatro voces mixtas, las óperas "L'Oca" y "La regina in berlina" y su Divertimento Musicale "La beffana", aunque sus obras más características y que más valor musical tienen, son las concebidas en pequeñas formas, como son sus "Ocho variaciones sobre un tema incaico", los "Seis preludios incaicos" y la "Suite peruana" realizadas para piano, donde la sabiduría armónica del maestro limeño se evidencia en el libre tratamiento del folklore peruano.

Las pequeñas formas en los compositores de la segunda generación, los llevan esencialmente a componer obras para piano o canciones, siendo muy escasa la producción orquestal entre los años 1920 y 1940, que es el período en que se han producido la gran mayoría de las obras de estos autores. Roberto Carpió y Carlos Sánchez Málaga no han compuesto para orquesta y las obras orquestales de Valcárcel, han debido ser reinstrumentadas en su gran mayoría por Rodolfo Holzmann y Albin Berger. Citaremos entre las obras de Valcárcel, los dos poemas sinfónicos: "Reflejo en la cumbre" (1929), "En las ruinas del templo del Sol" (1940); y las dos suites sinfónicas, ambas obras escritas en 1939. Y sólo queda por mencionar, las tres creaciones sinfónicas de Alfonso de Silva: la suite "Instantes" (Lima, 1921 - París, 1923), el boceto sinfónico "Cuento de Hadas" (Lima, 1921-1924) y la "Canción amarilla" (Lima, 1924), que son quizás las mejores partituras orquestales escritas en la segunda generación. Pero insistimos en que, a pesar de la utilización de la orquesta, los compositores no tienen interés en emplear 'las grandes formas sinfónicas y que más bien se limitan a crear pequeñas piezas, agrupadas casi siempre en la forma de "suite".

En la forma "lied", destaca Alfonso de Silva con 17 admirables canciones, que lo colocan en envidiable lugar en toda la historia de la música hispanoamericana, por la riqueza armónica y la belleza de las melodías. También ocupan un lugar importante los "30 cantos de alma vernacular" de Teodoro Valcárcel, con melodías propias del autor, escritas en gran parte en la escala pentafónica con excelente tratamiento del piano acompañante. Roberto Carpió, en un ambiente más impresionista, crea sus canciones "Ya dormir", "La cristalina corriente", "Alba de sueños", etc. Igualmente mencionamos los "lieder" de Carlos Sánchez Málaga: "Distancia", "Huayno", "Palomita de nieve", etc., donde se hacen presentes el ambiente arequipeño y la forma del yaraví, en una apropiada estilización. Para piano solo, destacan los "Poemas Ingenuos" de Silva; las Estampas del Ballet "Suray Surita" de Valcárcel; el "Nocturno", 'Tres Estampas de Arequipa", "Cuatro miniaturas" y "Suite para piano" de Carpió; y "Vísperas", "Caima" y "Acuarelas Infantiles" de Sánchez Málaga.

Tercera y cuarta generaciones

Pertenecen a esta generación los compositores nacidos entre 1920 y 1935. Son los siguientes: Rosa Alarco (1918), Enrique Iturriaga (1918), José Malsio (Lima, 1924), Celso Garrido Lecca (Piura, 1926), Armando Guevara Ochoa (Cuzco, 1927), Jaime Díaz Orihuela (Arequipa, 1927), Luis Iturrizaga (Lima, 1927), Francisco Pulgar Vidal (Huanuco, 1929), Armando Sánchez Málaga (Lima, 1929), José Belaúnde Moreyra (Lima, 1930), Olga Pozzi Escot (Lima, 1931), César Bolaños (Lima, 1931), Leopoldo La Rosa (Lima, 1931), Luis A. Meza (Lima, 1931), Edgar Valcárcel (Puno, 1932) y Alejandro Bisetti (Lima, 1932).

Haremos un estudio en conjunto de las características generales que son comunes en estos jóvenes compositores. La mayoría de ellos se han educando en Europa o en Estados Unidos, recibiendo una sólida formación académica que les permite poder resolver cualquier problema técnico y abordar los géneros y formas musicales. Por este motivo, la tercera generación se aproxima más a la primera generación que a la segunda, por la adopción de las grandes formas musicales. En lo que se refiere a los estilos, no podemos encontrar unidad en esta generación ya que se cultivan a la vez el impresionismo, la politonalidad, el dodecafonismo, el puntualismo, la aleatoria y el folklorismo estilizado.

Vamos a mencionar algunas obras sinfónicas de los músicos de la tercera generación, instrumentados por los propios compositores (hecho poco frecuente en la segunda generación) y casi todas estrenadas en el Perú, Estados Unidos y Europa: "La Canción de Rolando", "Suite para Orquesta" (Primer Premio del Festival de Música de Caracas) y "Vivencias I-IV", de Enrique Iturriaga. "Concertó Grosso para cuatro violines, fagote, clarinete, piano y orquesta", "Obertura Sinfónica", "Divertimento para orquesta", "Danza para orquesta" y "Rondó Concertante", de José Malsio; "Sinfonía en tres partes" y "Laúdes", de Celso Garrido Lecca; "Estampas peruanas", "Poema sinfónico N' 2", "Trilogía peruana" y "El drama del Ande", de Armando Guevara Ochoa; "Rapsodia arequipeña" para piano y orquesta, de Jaime Díaz Orihuela; "Variaciones para orquesta", de Luis Hurrizaga; "Taki N° 1" y "Suite mística" para orquesta de cuerdas, de Francisco Pulgar Vidal; "Cuatro Minués", de José Belaúnde Moreyra; 'Tendero" y "Ensayo 1956" para cuerdas, de César Bolaños; "Primera sinfonía" y "Cristos" para conjunto de cámara, de Olga Pozzi Escot; "Mercedes Barrientos" y "Cáritas" (Operas), "Música 1963", "Música 1964", "Rosmanyá", de Leopoldo La Rosa; "Obertura festiva" y "Suite para cuerdas", de Luis A. Meza; y "Sinfonietta" y el estudio sinfónico "Queñua", de Edgar Valcárcel.

En la música de cámara, los compositores de la tercera generación también manifiestan su predilección por las grandes formas, como lo evidencian los "Cuartetos de cuerdas" escritos por Celso Garrido Lecca, Francisco Pulgar Vidal, Olga Pozzi Escot, Luis A. Meza y Edgar Valcárcel; los "Quintetos" de José Malsio y Celso Garrido Lecca, ("Divertimento") y las "Sonatas para piano" de José Malsio, Edgar Valcárcel, Francisco Pulgar Vidal y Luis A. Meza.

Siguen empleando el folklore peruano Rosa Alarco, Armando Guevara Ochoa, Jaime Díaz Orihuela, Francisco Pulgar Vidal, Leopoldo La Rosa y Luis A. Meza. La mayoría de los compositores de esta generación, han usado el folklore en sus primeras composiciones, evolucionando posteriormente hacia una música pura que no utiliza las melodías o los ritmos populares. La politonalidad es empleada por José Malsio, Rosa Alarco, Armando Guevara Ochoa, Francisco Pulgar Vidal, Luis A. Meza y Alejandro Bisetti. La dodecafonía es utilizada por Enrique Iturriaga, Luis Iturrizaga, Armando Sánchez Málaga, Olga Pozzi Escot, César Bolaños y Edgar Valcárcel. Este último y Leopoldo La Rosa, también han creado formas aleatorias. La música electrónica ha sido practicada por José Malsio y parece ser la tendencia predominante en las actuales experiencias de César Bolaños.

Han impreso sus obras: Rosa Alarco, Francisco Pulgar Vidal y Alejandro Bisetti en Lima; Enrique Iturriaga en Buenos Aires; Olga Pozzi Escot y Celso Garrido Lecca en Estados Unidos; Luis Iturrizaga en Alemania. Practican la dirección de orquesta: José Malsio, Armando Sánchez Málaga, José Belaúnde, Leopoldo La Rosa y Luis A. Meza. La dirección de coros: Rosa Alarco, Enrique Iturriaga, Celso Garrido Lecca, Jaime Díaz Orihuela y Leopoldo La Rosa.

Algunos de los compositores de la tercera generación radican en el extranjero, muchos de ellos en forma permanente. Celso Garrido Lecca vive en Chile, aunque está actualmente con una beca en los Estados Unidos. Olga Pozzi Escot es profesora en el Conservatorio de Nueva Inglaterra, de Boston. Jaime Díaz Orihuela sigue estudios de perfeccionamiento en composición con Francisco Calés Otero, en Madrid. Luis Iturrizaga vive en Alemania, con una beca del Senado de Berlín. César Bolaños tiene una beca del Instituto Torcuato Di Tella, de Buenos Aires, para trabajar en música electrónica en el Departamento Audio-Visual. A pesar de esta dispersión, la tercera generación está al día de lo que componen cada uno de sus integrantes. En Lima, la Orquesta Sinfónica Nacional estrena frecuentemente obras de estos compositores, existiendo además muchas oportunidades para escuchar sus obras de cámara.

Los 16 compositores de la tercera generación que mencionamos en el presente artículo, no han tenido casi sucesores. En realidad, la cuarta generación de compositores no existe. La presencia de algunos jóvenes como Rafael Junchaya (1939), Jorge Chiarella (1943) o Jaime Delgado Aparicio (1943), que son promesas en la historia de la música peruana, no justifican la existencia de una auténtica nueva generación. ¿Por qué se ha producido este vacío de vocaciones por la composición musical? Es una pregunta muy difícil de contestar. Lo que sí es cierto, es que los jóvenes actualmente sólo desean su titulo musical académico para poder enseñar en escuelas y colegios, y no les interesa mucho, al parecer, componer música. Quizás la creación de numerosos premios de estímulo, podría fomentar el deseo de crear música en las nuevas generaciones. Podría también ayudar la organización de conciertos especiales con obras de los jóvenes compositores.

Los músicos extranjeros radicados en el Perú

La mayoría de los músicos de la primera generación tuvieron influencia de los pedagogos italianos que se radicaron en el Perú en la segunda mitad del siglo XIX como Claudio Rebagliati, Salvador Barriola, Francisco de Paula Francia, Carlos Enrique Pasta y Napoleón Mafezzoli. De las composiciones de Rebagliati y Pasta ya hablamos anteriormente. En el siglo XX la influencia de los maestros y compositores extranjeros continúa con la positiva obra de Enrique Fava Ninci, Vicente Stea, Andrés Sás y Rodolfo Holzmann. Principalmente, Sás y Holzmann han sido los maestros de casi todos los músicos de la tercera generación. Diremos muy brevemente algo sobre estos maestros extranjeros, nacionalizados peruanos.

Enrique Fava Ninci nació en Italia en 1883 y murió en Lima en 1949. Vino al Perú en 1909, enseñando Teoría, Solfeo y Armonía en la Academia Nacional de Música y en el Conservatorio, llegando a ser Director en 1931. También dirigió orquesta y algunas temporadas de ópera en nuestra capital. Entre sus obras que tienen relación con el folklore peruano mencionaremos tres composiciones para orquesta: el "Himno Ayacuchano", la obertura "Alfonso Ugarte" y el ballet "La cadena de Huáscar".

Vicente Stea nació en Italia en 1884 y murió en Lima en 1943. Su llegada al Perú data de 1917, dedicándose a ser maestro de canto, director de óperas y fundando la Sociedad del Cuarteto, que dio magníficos conciertos de cámara. Igualmente, Stea fue un célebre director de orquesta, siendo con Federico Gerdes un auténtico precursor de las actividades orquestales en nuestro país.

Andrés Sás, belga nacido en París en 1900, llegó al Perú en 1924. Fundó con su esposa, la pianista Lily Rosay, la Academia Sás-Rosay en Miraflores, célebre institución conocida por casi todos los compositores y pianistas peruanos. Actualmente enseña Armonía y Contrapunto en el Conservatorio. Como musicólogo, realizó investigaciones sobre el folklore peruano y la música colonial, llegando a ser uno de los más grandes eruditos del mundo en esta última especialidad. Algunas de sus obras emplean el folklore, como las tituladas "Aires y danzas del Perú", "Suite peruana", "Preludio y Tocatta", escritas para piano; "Tres estampas del Perú", "Poema indio" y "La leyenda de la isla San Lorenzo", para orquesta; "Recuerdos" y "Rapsodia peruana", para violín y orquesta; coros; canciones; etc.

Rodolfo Holzmann nació en Alemania en 1910, llegando al Perú en 1938, como profesor de oboe, ingresando posteriormente como violín de la Orquesta Sinfónica Nacional. Su labor más importante fue como profesor de Composición del Conservatorio. Al mismo tiempo realiza interesantes investigaciones musicológicas sobre los compositores peruanos de los siglos XIX y XX, destacando los catálogos publicados por él de los compositores D. Alomía Robles, Vicente Stea, Alfonso de Silva y Teodoro Valcárcel. Sus obras musicales que tienen relación con el Perú son las siguientes: "Pequeña suite" sobre motivos del folklore peruano, y "Niñerías" para piano: "Suite arequipeña" para orquesta; "Concierto para la Ciudad Blanca" para piano y orquesta, diversas obras corales y sus instrumentaciones de las obras de Manuel Aguirre, Teodoro Valcárcel, Daniel Alomía Robles y Francisco González Gamarra. Rodolfo Holzmann es actualmente jefe del Servicio Musicológico de la Escuela Nacional de Música y Danzas Folklóricas, y maestro de composición en la Escuela Moderna de Piano, en Miraflores. Prepara últimamente dos obras basadas en temas folklóricos de gran parte de los departamentos de nuestro país cuyos títulos serán "Costa, Sierra y Montaña: Música tradicional del Perú" y "Panorama de la música tradicional del Perú".


Claudio Rebagliati


José María Valle Riestra - Carátula de la ópera "Ollanta"
Luis Duncker Lavalle

Carlos Sánchez Málaga

Leopoldo La Rosa (izq.) y Luis Alva



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Video

"La marinera"
Autora: Rosa Mercedes Ayarza
Canta: Bartola

En la foto , Olga Vásquez y Mendoza Reyes de la Compañía Pancho Fierro (1956)
Con este título figura en el disco "Rosa Mercedes Ayarza - Una leyenda", sin embargo, en este video, que ofrece una grabación antigua de Doña Mercedes, se señala como título "Soy peruana"

Soy peruana, soy limeña (bis)
caramba, soy la flor de la canela (bis)
y a mi son alegre y retozón baten las palmas (bis)
caramba y el que vé, peruano sea (bis)
a los pobres y a los ricos,
les da un vuelco el corazón
(bis)
cuando oyen cantar mis coplas, con guitarra y con cajón (bis)
y es que soy y es que soy, y es que soy la más criolla
y es que soy y es que soy, y es que soy la verdadera
alma grande de peruana
(bis)
y es que soy, La Marinera


"Apunte de jarana"

Autor: Roberto Carpio
Ejecuta: Martín Gallegos
Concurso de piano "Roberto Carpio" en el Conservatorio Nacional de Lima (08/11/08)



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Links


Morir en primavera Armando Robles Godoy (sobre Enrique Pinilla)
Procesos iniciales de la identidad musical en el Cusco
Creación musical en Arequipa, brevísima relación
Daniel Alomía Robles en primera persona
Don Armando, Maestro (Armando Guevara Ochoa)
Enrique Iturriaga, Maestro
Las zamacuecas de Claudio Rebagliati
Un panorama musical por Carlos Sánchez Málaga

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mayo 22, 2009

Sobre el clavecín

El jueves 21 de mayo se realizó un concierto de clavecín en el Centro Cultural Ricardo Palma. Grata revelación estética para quien no había escuchado antes un concierto de clavecín. La sonoridad de este instrumento evoca el agua clara, el trino, la vibración, la sutileza, sabe ser protagonista impecable, y también acompañante impecable.
Es notorio que la disciplina del clavecín está renaciendo por aquí, hay varios jóvenes que se están interesando por este antiguo instrumento, vinculado al origen del piano. El clavecín tuvo presencia importante en la música del Virreinato del Perú, pero a diferencia de otros instrumentos como el órgano o la guitarra, carece aún de estudios específicos importantes.
Ana Savarín Bustillo de Graf, clavecinista profesional, presentó en el 2008 en Viena el disco compacto
Music Treasury Of Europe And Latin America for harpsichord en el que junto a temas europeos, incluye piezas peruanas tomadas del Códice de Martínez Compañón, del Libro de Zifra y otras, que transcribió para su ejecución en clavecín. Afortunadamente, no es la única clavecinista profesional en el Perú. Pilar Lopera Quintanilla, integrante del Dúo Lopera y del Ensamble Barroco de Arequipa, y fundadora de la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Artes de la UNSA también lo es. Al parecer, aún no trabaja con piezas de música peruana antigua.
Tal vez –ojala- hay alguien más, pero al menos está claro que en Lima y Arequipa el clavecín resuena en buena forma.


Lola Odiaga


Viernes 5 de junio '09:
He tomado nota de una concertista peruana de clavecín de destacada trayectoria, que sería de una o dos generaciones anteriores. Se llama Lola Odiaga, una ejecutante de piano, pianoforte (piano del S. XVIII) y clavecín de gran prestigio internacional a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Estudió piano en la Juilliard School of Music (New York) y en el Hochschule für Musik de Hamburgo; el clavecín lo estudió en la Yale University. Sus profesores han sido Edward Steuermann, Stefan Askenase y Ralph Kirkpatrick. Ha recibido numerosas becas y premios. Aparte de enseñar (con mucho prestigio) en distintas instituciones como el Conservatorio Nacional de Música en Lima, el Wellesley College, el Hartt College of Music, Yale University School of Music, y Boston University School for the Arts, ha sido aclamada concertista en el Perú y el extranjero, tanto como solista, como frente a orquestas y conjuntos de cámara. Desde 1983 inició presentaciones como ejecutante de pianoforte.
//marcela cornejo




Doble Virginal de 1581. Fabricante: Hans Ruckers, el Viejo de Antwerpen
Obsequiado por B. H. Homan en 1929 al Metropolitan Museum of NY
Origen: capilla en Oropesa, pueblo cercano al Cusco


Trancripción de los programas de dos conciertos recientes


1.- El Clavecín en la Corte de Austria, siglo XVIII. Conmemorando los 200 años del fallecimiento de Joseph Haydn (obras de Haydn y Mozart). Jueves 21 de mayo de 2009, Centro Cultural Ricardo Palma.

Notas al Programa
Por: Ana Savaraín Bustillo de Graf

Es muy grato para mí estar a cargo de las clases de Clavecín y Música de Cámara en el Conservatorio Nacional de Música y realizar por segunda vez un concierto público de alumnos del curso. En esta oportunidad todas las obras que se interpretarán son estrenos absolutos en el país.

El programa incluye tres sonatas para clavicémbalo o clavecín de Joseph Haydn, dedicadas a su protector, el príncipe Nicolás Esterhazy, a quien servía como maestro de capilla, y tres lieder para soprano y clave.


Mozart y Haydn alternaron en la corte austríaca, donde componían o realizaban conciertos, y entablaron amistad a pesar de la gran diferencia de edad entre ellos, sintiendo el joven Mozart gran admiración por Haydn. Así se incluyó en el programa parte de una obra de Mozart, el Allegro del Concierto de Cámara para Clavecín en Mib mayor, sobre temas de Johann Christian Bach. A la usanza del período Barroco, el alumno Osear Cavero ha compuesto la cadencia que ejecutará.

El Concierto en Fa mayor de Haydn para clavecín, cuerdas y dos flautas, cierra el programa.

El clavecín es un instrumento de teclado a cuerdas rasgueadas, a diferencia del piano, cuyo mecanismo es a cuerdas percutidas. Debido a las características básicas de su construcción, requiere una técnica de ejecución especial, unida a elementos específicos para una apropiada interpretación de la música de las diferentes escuelas, especialmente de los siglos XVI al XVIII. No debemos confundir el clavicordio con el clavecín, son en principio dos instrumentos diferentes, debido al medio como se obtiene el sonido. Uno rasguea la cuerda, el otro la golpea o percute. El clavecín llega a su máxima perfección en el siglo XVIII, mientras tanto el clavicordio se va perfeccionando hasta llegar al piano moderno en el siglo XIX.

El clave, clavecín, clavicembalo, cembalo, harpsichord o cravo, en sus diferentes acepciones según el idioma, llega en el siglo XVIII al desarrollo que le conocemos hoy día como el instrumento solista y acompañante para el cual Johann Sebastián Bach crea sus magistrales obras, una de ellas "El Clave Bien Temperado". Paralelamente surgen óptimos constructores como Hemsch, Taskin y dos generaciones de Ruckers de la escuela flamenca, comparables en su perfección a Stradivarius o Guarnieri, los famosos constructores de violines.

En tiempo del Virreinato del Perú existieron instrumentos de teclado traídos de Europa, como los clavecines de Lima y el de Oropesa en el Cuzco, un Ruckers, el que a partir del siglo XX pertenece a la colección del Museo Metropolitano de Nueva York y es actualmente el más valioso en su género. Otros clavecines, así como órganos y clavicordios, fueron también construidos en el país; por ejemplo, el "Clavicordio de Lima", que se exhibe en el Museo de la Cultura Peruana. Todo ello constituye testimonio elocuente de la música que se compuso y ejecutó en nuestro país en esa época.

Es para mí muy elocuente el interés y entusiasmo despertado sobre todo entre los jóvenes por conocer la interpretación mediante la ornamentación, digitación y fraseo, en el clavecín y otros instrumentos, no sólo del Barroco europeo sino de la música que se hacía en el Perú colonial, porque el clavecín es un instrumento que influyó en su evolución.

Creo que, con este concierto, se ha dado un paso en la inclusión de una Cátedra de Clavecín dentro del currículo del Conservatorio, lo que apunta a lo que será más adelante el Departamento o Facultad de Música Antigua y Musicología, con todas sus materias afines.


2.- "Dúo Lopera", concierto de Clavecín (Pilar Lopera Q.) y Flauta (Alejandra Lopera Q.). Martes 12 de mayo de 2009 (obras de Jacques-Martin Hotteterre le Romain, John Stanley, Georg Philipp Telemann, Pierre Danican Philidor, Benedetto Marcello), ICPNA de Miraflores.


Pilar Lopera Quintanilla

Estudió piano con Máxime Windsor, maestra y pianista representante de la Real Academia de Música de Londres y clavecín con la virtuosa clavecinista Anna Maria Pernafelli, discípula de Ralph Kirkpatrick, en el Conservatorio Luigi Cherubini, Florencia, Italia. Es Licenciada en Artes de la Universidad Nacional de San Agustín y actualmente es docente de la misma institución. Fue becada para estudiar clavecín y participar en la Academia Barroca en el Amherst Early Music Festival 2005 donde recibió cursos de los maestros Web Wiggins y Peter Sykes.

Como clavecinista ha actuado como solista y como acompañante junto a la Orquesta Sinfónica de Arequipa en numerosas ocasiones y como solista en Perú, Argentina, Bolivia y Estados Unidos. El 2008 realizó un curso intensivo de clavecín y ejecución histórica con Anna Maria Pernafelli en Italia y en abril de este año fue becada para participar en el curso de clavecín y música de cámara dictado por el renombrado clavecinista Johan Hofmann en el Conservatorio Agostino Steffani, Italia. Ha dirigido la Orquesta Sinfónica de Arequipa en numerosas ocasiones como invitada, así como la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú en el 2006 y 2009. En 1996 fundó la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de San Agustín de la cual es actualmente directora titular. Integra el Ensamble Barroco desde su fundación en 1991.

Alejandra Lopera Quintanilla

Graduada con honores en flauta dulce en el Conservatorio Luigi Cherubini de Florencia, ha sido solista con las principales orquestas del país como la Orquesta Sinfónica Nacional, Orquesta Filarmónica de Lima, Orquesta del Festival Internacional Bela Bartok, Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca (Argentina), Orquesta Sinfónica Municipal del Alto (Bolivia) y Orquesta Sinfónica de Arequipa. Obtuvo el Premio Southern Perú al Talento Musical y fue ganadora del Primer Concurso Nacional de Conciertos.

Fue becada en tres ocasiones para asistir a los cursos de Virtuosismo y Academia Barroca del Amherst Early Music Festival donde ha recibido clases maestras de los principales flautistas a nivel mundial, participando en talleres de ejecución con Marión Verbruggen, Dan Laurin y Francis Colpron y en los talleres de música contemporánea de Pete Rose y Mathias Maute, entre otros.

Ha ofrecido recitales como solista en Perú, Bolivia, Argentina e Italia. Fue la solista invitada del conjunto Carolina Pro Música en sus temporadas 2001 y 2006. Dirige el Ensamble Barroco de Arequipa desde su fundación en 1991 con el que participó en el VII Festival Internacional de Misiones de Chiquitos y en los Festivales Internacionales de Música Antigua de la PUCP. Desde el 2008 dirige e integra el cuarteto de flautas dulces "La Fontegara" dedicado a la música contemporánea y al jazz. Actualmente es docente de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa.



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Videos

Entrevista a Ana Savaraín Bustillo de Graf
Diario El Comercio



Sonata Nº4 en DM 2do Movimiento (John Stanley)
Clavecin: Pilar Lopera
Flauta traversa: Alejandra Lopera






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Links




mayo 11, 2009

Puhllay, fiesta india

Un documento sobre las celebraciones del pukjllay o carnaval rural en el sur andino. Jorge A. Lira ensaya que "puhllay" sería una deidad telúrica protectora del ganado, reconociendo al mismo tiempo la poca investigación dedicada al tema en esos años (previos a la Reforma Agraria), por lo tanto los vacíos que existían en su interpretación. Algunos quechuístas observarán el modo de transcripción de los cantos (uno de los mayores problemas para el fortalecimiento de la lengua quechua), lo que no impide apreciar la belleza de su lírica, traducida por el autor. Uno de los cantos transcritos alude al ayllu de los Lares o Laris sobre el cual se asentó un repartimiento colonial y posteriormente el distrito del mismo nombre (uno de los 8 de la provincia de Calca).
Pukjllay (puhllay, pukllay, pujllay, pucllay) es un concepto quechua que significa -aproximadamente- "juego" o "intercambio". Este componente del "juego", entendido como un contrapunto pactado, se presenta en distintas fiestas rituales que hay en los Andes, sobretodo entre los meses de diciembre y febrero, cuando comienzan las lluvias. Los rituales son tanto guerreros (como es el caso del "Chiaraje" o el "Takanakuy") como amorosos (entre la juventud casadera). El objetivo es propiciar y celebrar la fertilidad de la Pachamama: buenas cosechas, buen ganado, re-generación comunal... y de manera especial, restaurar el equilibrio cósmico, entre los opuestos complementarios. Los elementos de catarsis social y celebración de la fertilidad y la vida, lo han vinculado con el tiempo, al concepto del carnaval occidental.
Las celebraciones del pukjllay sobreviven sobretodo en Cusco, Apurímac, Huancavelica, Ayacucho, zonas altas de Arequipa, zonas quechuas de Puno. Lamentablemente, su práctica ritual retrocede frente a la escenificación folkórica para el turismo. Sólo en las fechas precisas, los jeans y las zapatillas ceden a las hermosas polleras, sombreros, mantas, y demás elementos del traje tradicional. Las culturas andinas vivirán mientras el "fuego mágico" siga vivo (entendido no como un panteísmo antimoderno, sino como una forma propia de ver el mundo y de proyectarse en él) sino, sólo quedará un pálido reflejo.
//marcela cornejo



Fuente:

Perú Indígena
Lima : Instituto Indigenista Peruano, Vol. IV, N° 9, abr. 1953, pp. 125-134
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Puhllay, fiesta india (*)
Jorge A. Lira


joven maqta en feria de Písac-Cusco
(
fuente de la foto)


Como torrente de color y música que salía por entre cauces de granítico Andes [sic.], el rumor magnífico del Puhlláy indio irrumpe [por] doquier. En todos los pueblos de la cordillera india la omnipotencia de esta clásica locura del Puhlláy indígena embarga profundamente el espíritu del hombre. Cada ocasión me fué propicia para analizar detalles de esta feria estética de los andes peruanos. Y deducí tratarse de un acontecimiento de enormes proporciones, de un sentido no solo emocional, sino de un sentido estético social-religioso-telúrico. Es pues un hecho excepcional; irrupción afectiva y mental de la prepotencia del hombre autóctono, moviéndose triunfal en el más puro e incontaminado esplendor vernáculo pese al maremagnun que esfuérzase por hundirlo y perderlo para siempre.

Un punto de partida histórico del Carnaval indio no encuentro. Se pierde en su remotísima edad primera. Pero confieso que, tampoco me he preocupado [de] buscarlo en documentos bibliográficos pues, entiendo que debe ser raro. Sin embargo quedo persuadido que posiblemente, cuantos se ocupan de esta materia, le han dado una procedencia europea como si Europa fuera el cordón umbilical de nuestra cultura. Empero, convencido yo de nuestra excepcional cultura nativa, le atribuyo una génesis india, autóctona cien por cien. El Puhlláy del Perú indio tiene distintivos y características de pureza inconfundible. Por todos sus costados es vernáculo, autóctono, muy indio.

En primer lugar, su sentido estético social está por encima de toda otra concepción, común a los pueblos de origen no indio. Su entrelazamiento con el panteísmo, las prácticas rituales con que comienza esta fiesta, es argumento de primer orden. La parte estética que más ahínco cobra por la insuperable belleza de la indumentaria indígena, rivalizadora de la propia naturaleza, por sus matices, el alarde de formas y el simbolismo de las labores. Las canciones y su música es de absoluta inspiración india. Y lo estupendo está que tiene música propia, canciones propias y hasta danzas propias exclusivas. Esa profusión de motivos e inspiración con gentil sobriedad en todo orden es admirable. A base de muchos siglos de evolución y depuración ha sido logrado. Y qué pureza en todo, pues permite advertir no estar influenciado ni por lo exótico ni por las maneras de los ayllus vecinos y comarcanos. Cada pueblo, cada ayllu con su personalidad, su individualidad virgen inconfundible, con ese "ego social" que es marca de cada grupo étnico, sin romper tampoco la unidad y armonía social que liga a esos pueblos con nexos íntimos en las formas sustanciales de vida y relaciones universales. Tan estrecho es todo ello sin dejar de ser individual y universal que, difícil podrá ser roto ni en los siglos venideros. Es el espíritu mismo que no puede desaparecer. Sería imposible echar los Andes por tierra; así firme es el espíritu del hombre autóctono que se nutre de la perennidad de las cumbres mayestáticas.

La propia denominación de Puhlláy al Carnaval, indica diáfanamente ser un hecho social religioso-telúrico precolombino de uso inmemorial dentro de los núcleos étnicos del Tawantinsuyo. La incursión europea, parece, casi nada influenció sustantivamente al Puhlláy autóctono. El carnaval de los blancos, más bien parece se vio obligado a asimilar elementos y pugna ahora mismo por arrebatarle valiosos motivos al juego vernáculo de América india, o bien pretende mezclarse, incursionando bárbaramente.

Así el preámbulo carnavalesco es el Jueves de Compadres, fecha dedicada a éstos. Las esposas, las viudas y las demás mujeres, en este día hacen honores al sexo fuerte. Por la mañana son las atenciones con un soberbio ponche "reforzado". El almuerzo es todo un alarde de arte culinario. Los picantes y las bebidas ex-profeso preparadas es suficiente para enardecer los ánimos más pusilánimes con el calor de la alegría. Las canciones, la música y el baile hacen su éxodo en una contienda de galanteos, en las que mixturas, flores, papel picado y las serpentinas decoran este retablo carnavalesco.

El Jueves de Comadres precede al Carnaval. Desde las vísperas son los preparativos. Se mata gallinas y conejos. Se degüella cerdos y corderos. Todo se dispone debidamente. Por la noche, entre diez a dos de la mañana, los compadres recorren ciertas casas de sus comadres. Sigilosamente, en la puerta de casa, de la dormida de cada comadre orlan con festones de enredaderas silvestres, con hierbas hediondas, de donde cuelgan sapos, quijada y canilla de animales muertos, cabeza de perro, calavera de burro, alguna muñeca feamente modelada de paja de puna o de malezas, y el suelo [lo] siembran de ceniza y mixtura de flores significativas.

Cuál sea el origen de esta costumbre ni su significación, no se puede decir con certeza. A mi juicio es una creación nativa posterior, pues es de notar que esto prima más en el pueblo mestizo, y no en el indio ni en el blanco.

El Jueves de Comadres es un neto homenaje de atenciones y galanteos a viudas y solteras. Por la mañana mandan decir misa y muy acicaladas asisten a dicho acto religioso. Al retornar a sus casas sirven sendos vasos de buen ponche espumoso, el mejor pisco de la región y el lechón calientito. Si el día es lluvioso, los compadres dicen que las comadres están llorando. Algunos traviesos como para el caso logran subir al campanario de la Iglesia del pueblo y doblan a muerto. Las comadres molestas por ello motejan a los del sexo fuerte, y éstos se burlan de ellas con sátiras. Así comienza el contrapunteo y viene el juego con mixtura, harina, polvos de olor, serpentinas. Y hasta una jarana inicia la fiesta, rematando casi siempre una borrachera.

Pero el verdadero Jueves de Comadres indio es el Cháku, la cacería de animales vivos. Los cholos y los indios más "ternejos" salen al Cháku. Escalan lomas y cerros donde saben hay madriguera de zorros y guarida de pumas, de venados y cóndor. Acechan desde por la mañana. Rodean y cazan vivos algunos de estos animales.

Con extraordinario aparato, montados en caballos belicosos y cerreros hacen la entrada triunfal al pueblo a horas de la tarde, dando una vuelta a la plaza con algazara, gritos, hurras, aplausos y canciones del pueblo. Los sones carnavalescos invaden [por] doquier el espacio. Grupos de mujeres muy ataviadas, portando cestitos de quesos frescos, cebollas y hortalizas cubierto[s] con pétalos del campo, batiendo banderolas blancas hondas multicolor[es], bailando y cantando siguen a los valientes mozos portadores de animales logrados por la destreza y el riesgo.

Los animales traídos son puestos en libertad en el ámbito de la plaza del pueblo, donde cierran las bocacalles el gentío. Allí los animales son perseguidos en medio de gran vocerío de la multitud que especta el acontecimiento, calzándolos nuevamente. El primer animal cogido es llevado como presente donde la primera autoridad, el señor Gobernador. El segundo animal es para el Párroco, y el tercero y último para el Alcalde y el Juez. Cada animal es conducido en medio de gran animación y bulla, con música y bailes, por grupos aparte de gente perteneciente a los ayllus más notables de la comarca.

El principal del ayllu y el mozo que dio caza al animal hacen la entrega del presente a las citadas personas representativas del pueblo, quienes al aceptar dicha atención regalan propinas y agasajan con licores y serpentinas a los más connotados del grupo. Las mujeres ofrecen como presente sus cestitos. Cumplido este protocolo social indio retornan todos a sus ayllus entrada ya la noche cantando las wiphas [¿wiphalas?] del Puhlláy andino, cuando han bebido sobradamente entre compadres a la buena del acontecimiento. Así pues comienza el carnaval indio.

La víspera del Domingo de Carnaval, hay una ceremonia nocturna el Haywachikuy, ofrecimiento a los manes.

Esta ceremonia nocturna tiene un interés notable, por sus antecedentes y manera social religioso-telúrica. Se trata de un culto excepcional a [la] Pachamama, considerado como númen titular que ampara prodigando favores con los frutos de su seno. Como custodio y vigía que guarda al hombre atalayando sus actos en todo momento, encarnada en la cumbre principal hacia donde se dirigen todos los ojos durante la vida. También a [la] Pachamama, considerada como piso, sitio y suelo que sustenta las plantas del ser viviente. La ceremonia está mezclada con costumbres báquicas degenerando la "T'inka" inicial de ofrecimiento del licor precioso a la Tierra, a la cumbre de nieve eterna, al lar, a la fuente, al lago, al río sagrado y hasta al ganado que nos sustenta con su carne [y] su sangre, y protege con su piel y su lana.

Un informe directamente recibido de Eugenio Kkéspi, más o menos a la letra dice así: "Días antes compran de los chifles los chiuchis (de plomo), kkóri y kkólkke 'káytu, kkóri y kkólke t'ánta, los sullus de carnero, de pakocha, wik'úña y llama; mazorca de maíz blanco sin faltarle un solo grano, incienso, claveles, píñis, arroz, pallares, garbanzos, sullukus, wayrurus. Todo completo sé compra. Después entra el huevo, chicha, vino, coca. Todos los de la casa se congregan a eso de las 10 u 11 de la noche. Todos se sientan en círculo. Tienden un costal y sobre ello una unkhuña. Antes se dan a las manos una entrega de coca, aun a los pequeñuelos y hacen el akúlli. El jefe de la casa o el más caracterizado escoge la ofrenda, poniendo previamente la porción de coca sobre un pañuelo y otro pañuelo donde irá colocando las cosas de la ofrenda según la selección. Todos cuantos están ponen a ese pañuelo un gran puñado de coca. El jefe o principal pone media docena de k'íntus de las hojas más hermosas de coca selecta, en nombre de la casa. También para el ganado media docena de k'íntus y después fragmentos de unto o de llama sobre cada k'íntu. Después para sus chacras de riego y para los temporales. Luego beben licor y hacen el ch’allaskka sobre el pañuelo. Mastican coca. Tras esto nuevamente comienzan a poner los chiuchis, por orden. Luego mojan un táku en vino y dibujan con él en el choclo y en el huevo unas figuras simbólicas. En el huevo generalmente la imagen de algún ganado y en el choclo círculos de la parte superior a la inferior. En seguida se reviste el huevo y el choclo con kkóri y kkólkke t'ánta, liándolo con kkóri y kólke 'káytu. Colocan el huevo y el choclo y le hacen abrazar con el sullu. Tras esto rocíanle vino y licor (aguardiente). En el 'koymina encienden bosta hasta que esté bien encendida y quede hecha una ascua viva. El Jefe lleva allí la ofrenda y envuelto en su papel coloca sobre el fuego. Previamente hacen el ch'uya (purificación) del fuego derramándole licor y chicha, que mezclando agua, vino y chicha con kkañiwa y maíz crudo molido, entregan al fuego haciendo el ch'alláskka, excitando más el fuego".

Luego regresan a la habitación y no se permite salir ni mirar el fuego donde arde la ofrenda presentada a Pachamama. Más bien en la habitación inciensan el mama'kepi. En este lío están los wakiullas, limitas, aysachas, khuyas, etc. También contiene los simulacros de estuco del ganado (enkkas). Algún fragmento de aerolito caído del cielo. También el wihllu kéru (concha marina tuerta) que sirve para recoger la sangre del ganado cuando se marca. El cuchillo también está en el mama'kepi, que se saca sólo para cortar la oreja del ganado cuando se marca, y que jamás se lleva ni se usa para otra cosa.

"Siguen conversando y bebiendo, hasta el amanecer. Cuando está clareando traen papa wáyk'u y moraya phássi. Evaporando echan a una lláta y comen con uchu kuta bien picante".

"Después salen a contar su ganado sin marca, para señalarlo la mañana de ese día. Luego arrean el ganado al mejor pasto para que coma lo más satisfactoriamente, hasta el medio día. Lo regresan a la kancha el ganado, y ellos se ponen a seleccionar la coca. Con el tumi cortan la oreja del animal y reciben la sangre en el wihllu kkéru, lo que mezclan con vino y lo beben a cantidades mínimas, dándose unos a otros, por orden. En seguida todos se trasladan a la killka, que suele estar en .un sitio ad hoc de la casa, llevando sus ofrendas, licores, mama'kepi y las orejas cortadas en la marcación del ganado, arreando el rebaño a sus diferentes reparticiones en la kancha".

"En la killka abren la piedra que cierra y miran cada uno si las orejas y los k'íntus puestos el año anterior se encuentran blanquísimos como tiza casi floreciente".

"Si así se encuentran es muy gran signo, y dicen que sus ganados no enceguecerán ni morirán, y más se propagarán. Si las hojas de coca de la killka están denegridas y las orejas roídas por los gusanos, dicen que el ganado se tornará como basura, de mala calidad, y se diezmará".

"Entierran pues en la killka las orejas junto con los k'íntus muhllus, unto, incienso y maíz parakay".

"Cierran la killka tan herméticamente con su propia loza, para que de ningún modo penetren ni alimañas".

"En ese día (Domingo de Carnaval) dicen, que hará gran viento y no deben andar porque hará daño. No hay que ir por los caminos. Los ricos hacen gran fiesta en casa bailando, sirviéndose meriendas y agasajando al pastor de sus majadas. Ya el día siguiente pueden visitar y hacer la fiesta donde quieran". (1)

Hasta aquí el informe verbal de Eugenio Khéspi, de enorme valor.

Se infiere pues que Puhlláy es un acontecimiento de interés insospechado. Es la fiesta de la deidad telúrica llamada "Puhlláy". Es el dios del ganado. Por eso se generaliza en todas las latitudes donde hay ayllu o grupo indígena. No hay casa por modesta que esta sea donde la ceremonia del Haywachikuy deje de tener lugar. A esta ceremonia, como su consecuencia, el lunes y el martes de carnavales invade el regocijo, el juego y la libertad de elegir consorte.

El Miércoles de Ceniza, en los sitios y pueblos más remotos toca a su fin el gran juego, la gran Kkháswa, el Puhlláy. Es el día del Kacharpári, la despedida. En el Cusco le llaman el Carnaval de Pihchu, nombre de la colina a donde salen todos los de la urbe sagrada a enterrar el carnaval. Personifican al carnaval en un muñeco de hierbas hediondas, feo y desaliñado, ataviado pésimamente. Este simulacro [lo] depositan en una fosa cavada en sitio aparente, sobre cuyo entierro zapatea la plebe al son de guitarras y quenas, cantando la canción de los blancos:

Cantemos, bailemos
Sobre esta granada
Hasta que reviente
Agua colorada.

Quién inventaría
Estos carnavales.
Alguna muchacha
Que alegre estaría.

Desde Chukiwana
Me mandaron flores
En una canasta
Llenita de amores.
Cantemos, bailemos
Con toda la gana
Hasta que reviente
Agua colorada.

Pero en los pueblos y en los ayllus también salen a la una colina. Al son de arpas, de tinyas y de dulces kkenas, todas las gargantas cantan:

Kacharparilláway
Puhlláy!
Chokkarparilláway
Puhlláy!

May ñanchallánta
Puhlláy!
Kay úray ñanllánta
Puhlláy!

Wanáku rumíwan
Puhlláy!
Chunkkarparilláway
Puhlláy!


............
Suéltame, déjame
¡Alegría del Puhlláy!
Arrójame, lárgame
¡Diversión infinita!

Pero, por cuál camino
¡Placer del Puhlláy!
Por esta vía de abajo
¡Fiesta loca del corazón!

Con piedra de compunción
¡Oh Carnaval!
Arrójame, espántame
¡Puhlláy enloquecedor!

En otros pueblos indios, en valles y cumbres, hasta que muera el día, con toda la efusión del alma despiden el Puhlláy, y cantan diciendo:

Láris 'kássa púka phállchay
Láris pata púka phállchay,
Pírakk, máyrakk t'ipisúnki
Pírakk, máyrakk pallasúnki.

Manárakk ñokka pallasiákktiy,
Manárakk ñókka t'ipisiákktiy,
Pírakk, máyrakk t'ipisúnki,
Pírakk, máyrakk pallasúnki.
Ñókkas ichákka pallaykíman
Ñókas ichákka, t'ipiykíman,
Pállay, pállay llihllitáyman,
Pállay pállay punchituyman.

Takiyúnay patapikka
Tussuyúnay papapíkka
Yúyu kkorállas tutayásian
Yúyu kkorállas tutayásian

Muyuyllárakk muyurísun
Tussuyllárakk tussurísun
Káy túkuy súmakk panpachápi
Káy túkuy múnay wayilachápi.

Schaynatáchus tussuyunári
Schaynatáchus takiyunári
Schaynachatamá takiyunákka
Schaynachalama tussuyunákka.

Yánkkan mámay kachawánki
Yánkkan táytay kachawánki
Pánti t'íka pallakúkkta
Pánti t'íka pallakúkkta.

Pánti t'íka pallaskkáypis
Pánti t'íka t'ipiskkáypis
Imaynachápis rikukúni.
Hyk'aynachápis rikukúni.

Kkháyna wáta púhllakk mássiy
Kkháyna wáta kkháswakk mássiy
Máytakk káypi kúnan kánchu
Máytakk káypi kúnan kánchu.

Kkhaswayllárakk kkhaswarísun
Muyuyllárakk muyurísun
Káy túkuy súmakk panpachápi
Káy túkuy súmakk panpachápi.

Imay upátakk káy upári
Imay lonlátakk káy lonlári
Takiyllápis yachachína
Tussuyllápis yachachína
(2).
............

Encendida flor del abra de Láris
Encendida flor de la montaña de Láris
Quién será, cuál será el dichoso
Que te arrancará, el que te recoja.

Sin que te haya recogido primero
No arrancándote antes yo,
Ay, quién te arrancará para sí
Quién te llevará encendida flor del monte.

Yo si al arrancarte
Yo pues si te recojo lo haría
A mi llihlla primor de colores
A mi ponchito de bellos dibujos.

En la cima donde yo canto
En la cumbre alta donde bailar solía
Crecieron las ortigas que ensombrecen
Las malas yerbas que la ocultan.

En la cuchilla para tramontar
En esa altura por donde pasaré
Yerbas de nabos cierran el paso
Muchas malezas tupidas todo lo oculta.

Al hombre maleza de la vida
A mozuelos como ortiga despreciables
Se les arroja primero por los rincones
Se les arranca como basura de campos a los bordes.

Unas vueltecitas demos pues antes
Bailaremos, danzaremos, primero
En ese lindo suelito
Sobre este prado tan verdecito.

Ayayay, acaso así se bailará?
Así acaso deberá cantarse?
Mira, así con gusto hay que cantar
Así con gracia pues, se baila.

Ay, ay madre para qué
Ay padre para qué pues
Dijiste vaya al campo a recoger
A juntar flores de otro monte.

Cuando juntaba flores bellas
Estando en el monte buscando pantis
No sé que me ha pasado
Ay, algo me tiene perdida.

Dónde estará pues
Acaso está aquí el galán
Mi compañero de danza y juego
El que antaño retozó jubiloso conmigo?

Retocemos, retocemos, retocemos alegres
Vueltecitas demos pues aquí
En este suelito parejo .
Sobre la felpa del pastal.

Mira que demente habías sido
Ay, una fatua te muestras
Ya que necesitas aprender todavía
A cantar, a danzar, con todita el alma.

Concluyamos pues afirmando que, el Puhlláy indio es una fiesta autóctona excepcional; es un culto a la Pachamama, a la agricultura y a la fauna. Es la gran fiesta situada entre el Inti Raymi y el Aymuray (La Cosecha), mantenida hasta el presente con máxima pureza por grupos étnicos del Tawantinsuyu. Únicamente el Inti Raymi le habrá superado en magnificencia e importancia. [El] Puhlláy en mi concepto es la divinidad festiva, el Man geórgico de los Inkas.

Posteriores investigaciones más exhaustivas revelarán que no es un acontecimiento pasajero donde la orgía enseñorea, ni una diversión en que sólo predomina[n] las bajas pasiones, como se la hace resaltar. Tengo fundadas esperanzas que los investigadores nuevos aportarán nuevas luces sobre este tema todavía no fundamentalmente discutido.

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(*) Véase el Diccionario Kkechua-Español del autor, para todas las voces indias usadas en este trabajo (en el artículo impreso, sigue este sub-título: Autor del Diccionario Quechua - Filólogo - Doctor en Derecho Canónico)
(1) Véase pág. 86 N° 186 de Farmacopea Tradicional Indígena y Prácticas Rituales del Autor.
(2) Cantos de Amor, obra inédita del Autor.



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Cada pueblo tiene su propia música y danzas de carnaval (o pukjllay), sólo dos referencias de la gran variedad que hay:

Audio

Me quito...
Carnaval-Pukjllay de la provincia de Canas (Cusco)
Los Tupac Amarinos (Gabriel Larota Catunta y Valeria Ankasi)

Gracias al quechuañol se puede percibir algo de la desembozada picardía de las letras


Video

Yana waqaq - Waqanky
Qashwas en celebraciones de carnaval en Cotabambas (Apurímac)
Unión Musical Haquira
Fotos y edición: Anita Saladino



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Links


Batallas rituales, juegos rituales: el componente pukllay en el Chiaraje y otras manifestaciones andinas - Manuel Arce Sotelo (rev. Perspectivas Latinoamericanas, N° 5, 2008)
Pukllay Taki - Apurímac
Carnaval de Tinta (Cusco) - partitura para quena





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mayo 06, 2009

Dos eventos internacionales de música


7° Festival Internacional de Música Antigua (renacentista y barroca)
5 a 14 de mayo

Programación:

Martes 5
Concierto inaugural
Coro Nacional dirigido por Antonio Paz ("Música para los funerales de la reina María" )
Obras de: Georg F. haendel, Heinrich Schütz, Samuel Scheidt, Guiovanni Gabrieli, Antonio Vivaldi, Claudio Monteverdi, Hanry Purcell.
Capilla de la Penitenciaría de San Pedro.

Miércoles 6
Conjunto de Música Antigua de la PUCP y Conjunto Appunto ("...de fiestas y batallas del alma").
Obras de: Williams Williams, Michel Blavet, Johann Christopph Pez, Jaques Hotteterre le Romain, Clement Janequin, Claudio Monteverdi, Mateo Flecha, Juan Arañés, Antonio de Salazar, Tomás de Torrejón y Velasco
Auditorio ICPNA Miraflores

Jueves 7
Massimo Marchese - laúd (Intabulature de Lauto: da Spinacino al divino Francesco da Milano)
Obras de: Juan Ambrosio Dalza, Francesco Spinacino, Vincenzo Capirola, Alberto Ripa da mantua, Pietro Paolo Borrono, Francesco da Milano.

Auditorio ICPNA Miraflores.

Viernes 8
Sigrid Maria Gardner - órgano
Obras de: Dietrich Buxtehude, Georg Böhm, Wolfgang A. Mozart, Joseph Haydn, Georg Muffat, Johann Sebastian Bach.
Iglesia de San Felipe.

Sábado 9
Conjunto Lima Triumphante, bajo la dirección de José Quezada Macchiavelo (Música de José Orejón y Aparicio)
Auditorio del Goethe Institut Lima.

Lunes 11
Dúo americano conformado por Stephen Redfield (violín) y Kathleen McIntosh (cavecín) - (Sonatas para violín y clavecín obligado)
Obras de Johann Sebastian Bach
Auditorio ICPNA Miraflores

Martes 12
Dúo Lopera de Arequipa - Alejandra y Pilar Lopera Quintanilla
Obras de Jacques-Martin Hotteterre le Rmain, John Stanley, Georg Philipp Teleman, Pierre Danican Philidor, John Stanley, Benedetto Marcello.
Auditorio ICPNA Miraflores

Miércoles 13
Coro de Madrigalistas de la PUCP y Orquesta Barroca del Festival (Música policoral del barrroco americano)
Dirección: Antonio Paz
Invitado especial: Aurelio Tello
Obras de: Juan Pérez Bocanegra, Juan de Araujo, Antonio de Salazar, Tomás de Torrejón y Velasco, Manuel de Sumaya.
Auditorio ICPNA Miraflores.

Jueves 14
Coro de Madrigalistas de la PUCP y Orquesta Barroca del Festival (Música policoral del barrroco americano)
Dirección: Antonio Paz
Invitado especial: Aurelio Tello
Obras de: Juan Pérez Bocanegra, Juan de Araujo, Antonio de Salazar, Tomás de Torrejón y Velasco, Manuel de Sumaya.
Capilla de la Penitenciaría de San Pedro.

Direcciones:

Auditorio del ICPNA Miraflores - Av. Angamos Oeste 120.
Capilla de la Penitenciaría de la Iglesia de San Pedro - Jr. Azángaro 451, Cercado de Lima.
Iglesia San Felipe Apóstol - Marconi 160, San Isidro
Goethe Institut Lima - Jr. Nazca 722, Jesús María.

Hora: 7:30 p.m.
Ingreso libre


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IV Bienal de Violoncello

La IV Bienal de Violoncello es organizada por el Conservatorio Nacional de Música. Chelistas profesionales y estudiantes interpretarán obras para violoncello solo, con piano, en dúo, cuarteto y quinteto de cuerdas. El maestro Alexander Russakovski, invitado especial, ofrecerá clases maestras en el Conservatorio Nacional de Música


Programa:

Lunes 04 de mayo:
Concierto Inaugural
Sala Principal del Conservatorio Nacional de Música (Jr. Carabaya 421, Lima)

Del 05 al 08 de mayo:
Conciertos y recitales
Auditorio ICPNA Lima Centro (Jr. Cuzco 446, Lima)

Ingreso libre
Hora: 7:30 pm

Coordinación artística: Annika Petrozi
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Video

Desvelado dueño mío
Tomás de Torrejón y Velasco
Camerata de Caracas
La música de Torrejón y Velasco es fiel a los patrones de composición europeos. Marca una de las cumbres del barroco iberoamericano del S. XVII a inicios del XVIII. Nace en Villarrobledo (Albacete) en 1644 y muere en Lima en 1728, donde fué Maestro de Capilla de la Catedral. La mayoría de las pinturas del video (si no todas) pertenecen al Museo Pedro de Osma




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Links

Tomás de Torrejón y "La púrpura de la rosa" - Anastasio de Juan
Apoyo a tricentenario de ópera colonial
La España virreinal. Maestros de capilla de la catedral de Lima (1676-1765)


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abril 28, 2009

Manuel, Maestro

Manuel Acosta Ojeda. Arte y sabiduría del criollismo
Marino Martínez Espinoza
Lima : ENSF "José María Arguedas", 2009, 260 p., il.
Serie "Historias de vida - Costa"
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Hace años se esperaba un libro sobre Manuel Acosta Ojeda (1930). En sus presentaciones públicas se percibía el enorme caudal que guardaba acumulado en sus años de intensa vida como artista, pero sobretodo como ser humano empeñado en interpretar este entrañable y difícil país. No ha sido fácil para él, pues decir la verdad desde una posición de principios a través del arte, incomoda muchas veces a la institucionalidad. A pesar de todo, sus paisanos lo siguen, lo quieren, y aprecian sus canciones.

Esta publicación no es un trabajo con método científico, incluso es lo contrario, pues pone énfasis en el ser humano en primera persona, en sus distintos matices. Es una suma de testimonios sistematizados por Martínez según un criterio biográfico, con notas explicativas añadidas, dando la impresión final de dar un buen boceto, en modo alguno toda la amplitud de conocimiento que seguramente guarda Don Manuel en su vigorosa memoria. Son fragmentos importantes de su vida, desde su niñez hasta la actualidad. En ese boceto no hay sólo un "artista criollo", sino un poeta interesado en el fenómeno musical (por lo tanto, social) de todas las regiones del país, en su interaccion, su devenir histórico, sus crisis y sus proyecciones. Es por lo tanto, a su manera, un pensador propositivo lúcido y consecuente, algo bastante escaso de ver.

Se pueden encontrar en evocaciones breves, interesantes tópicos de estudio aún inéditos, como por ejemplo, la jerga criolla antigua, los golpes de guitarra en los barrios criollos tradicionales (cuenta que hoy en día sólo Carlos Hayre los conoce), la exagerada vida bohemia de muchos jaraneros, la importancia de Miguel Almenerio como patriarca anterior a los Ascuez, el aporte de la música árabe-morisca en la música criolla, por mencionar algunos. Dos de los artículos periodísticos transcritos tratan sobre temas relacionados de particular interés: "El yaraví arequipeño", y "La muliza, canción de los arrieros". También hay temas bastante estudiados, pero expuestos desde su propia visión: la trascendencia de Felipe Pinglo, el origen e identidad del valse criollo, lo afroperuano, la obra de Nicomedes Santa Cruz (cuyas teorías cuestiona), el origen e identidad de la -verdadera- marinera limeña o canto de jarana ("Este género merece un estudio científico porque es de una belleza para mí, insuperable" p.96), y los coliseos de los migrantes andinos. En un plano más ideológico, están los relatos de sus experiencias en Europa (70's), y sus reflexiones sobre la realidad socio-política del Perú. Al final, se han añadido los textos (originales) y partituras de 20 de sus mejores canciones.

Es importante destacar sus orígenes sureños: Don Alejandro era arequipeño, Doña María Luisa era moqueguana. De él oía cantar yaravíes, valses, tonderos y música argentina, chilena y boliviana que aprendió cuando trabajó en una salitrera de Iquique; de ella escuchaba huaynos, de su abuela, vidalas y habaneras, de su tío abuelo, marineras y resbalosas. Terminando el colegio conoció al guitarrista Carlos Hayre, y desde entonces hasta hoy, al margen de sus particulares trayectorias, han transitado juntos un camino de fecunda creación musical, renovando y enriqueciendo principalmente el valse criollo.

Su aporte es el del un testigo directo del fenómeno musical popular de una época marcada por profundos cambios (toda la segunda mitad del siglo XX hasta hoy). Una experiencia intensa unida a una lúcida reflexión hecha con honestidad, que ofrecen como resultado enseñanzas muy valiosas. En la parte poética es una totalidad, en la parte de las enseñanzas sobre el desarrollo musical en sus distintas facetas, la corroboración o complemento científico se hacen necesarios.

¿Cambiará Radio Nacional el horario de la versión andina del "Heraldo Musical"? es a las 4 de la mañana de los domingos.
// marcela cornejo


Contenido:

Cap. 1: Los orígenes
Cap. 2: El aprendizaje vital
Cap. 3: Felipe Pinglo Alva, el cantor de los humildes
Cap. 4: El valse
Cap. 5: Lo "afroperuano" en la cultura costeña
Cap. 6: La marinera limeña
Cap. 7: Los coliseos andinos en Lima y el nacimiento de un mito: Ima Sumac
Cap. 8: Recuerdos de Europa: Entre la bohemia y el aprendizaje
Cap. 9: Memorias del criollismo y reflexiones sobre el Perú y sus conflictos

Anexo 1: Conclusiones
Anexo 2: Artículos periodísticos escritos por Manuel Acosta Ojeda
Anexo 3: 20 canciones, textos y partituras.


Canciones incluídas en texto y partituras:

Madre (1954), En un atardecer (1955), Junto al río (1955), Rumor de manantiales (1955), Cariño (1956), Puedes irte (1956), Si tú me quisieras (1956), Celeste (1957), Dulce agonía (1957), Así te quiero (1958), Mi Navidad (1962), Canción de fé (1964), ¿Dónde estás amor? (1966), Chola linda (1971), Déjame estar en ti (1972), Para que reine el amor (1980), Atrévete a olvidarme (1981), La sombra de tu luz (1982), Hay que salvar el amor (1983), Mi familia (1989)

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Audio
"Madre"
Canta Manuel Acosta Ojeda
Guitarra: Renzo Gil
CD: "Canción de Fé"



Las canciones del disco son compartidas por eternoperu aquí

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Video

Puedes irte
(valse de 1956)
Connie Bieberach & Mariano de Orbegoso


Con voz de Don Manuel, aquí


Hiéreme sin dolor(*) que los dolores
son muy amigos míos desde niño
y mi pecho está lleno de cariño
y en él no pueden anidar rencores
Sé que te quieres ir, que mis amores
te han llegado a aburrir mas no te riño
cansa el oro y también cansa el armiño
hasta la vida cansa, no, no llores
Es lógico tu adiós
la golondrina busca el sol
cuando el invierno llega
y la abeja no besa flores secas
se van las aves cuando la encina
pierde(*) sus ramas y ella no les ruega
dice adiós como yo
sin hacer muecas

(*) Esta letra ha sido tomada del libro. En el libro dice "dolor" y "pierde"



Links

Carlos Hayre y Manuel Acosta Ojeda: Binomio único
Aquí no hay tristeza
Entrevista al maestro Manuel Acosta Ojeda


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abril 18, 2009

Un panorama musical por Carlos Sánchez Málaga

Este texto es de 1956, y por lo tanto refleja el estado de la cuestión en la investigación de la música popular. El panorama que ofrece el autor, destacado y reconocido músico peruano, es de gran valor, sin embargo amerita unas breves anotaciones, a la luz de los estudios que le sucedieron:
- La música llamada "incaica", no fué exclusivamente pentafónica de acuerdo a estudios de músicos como Andrés Sas (1938), José Vega (1932) o Rodolfo Holzmann (1968).
- El yaraví no nació precisamente en Arequipa, aunque se le atribuye la virtud de haber desarrollado uno de los estilos más originales y hermosos.
- El "Album Sudamericano..." de Rebagliati se publicó en 1870.
//marcela cornejo

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Fuente:
Fanal
Lima : IPC : Departamento de Relaciones Públicas, Vol. XII, N° 47, 1956, pp. 6-10
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La música de la costa
Carlos Sánchez Málaga (*)


Grabado que ilustró la portada del "Album sudamericano..." del compositor Claudio Rebagliati

El folklore musical en cualquier lugar de la tierra se presenta como un distintivo característico de los rasgos propios y de las cualidades psicológicas inherentes a cada tipo de raza y a su ubicación geográfica. En el recorrer de los siglos, las canciones o danzas que perduran, forman el sedimento que se infiltra en el alma de los pueblos, y son expresiones anímicas, espontáneas e incontrolables.

Así, en este estado de lo añejo musical, la creación es, como si dijéramos, colectiva. El autor como individuo, como creador en singular, no existe. Y de existir, queda automáticamente anulado en razón de formar parte de la colectividad y expresar -aunque suyo- lo que también es ajeno. Las creaciones que adquieren popularidad, pueden pasar al olvido. En cambio, las que perduran a través de generaciones, como una herencia, conforman lo que se denomina folklore musical.

Antecedentes en el Perú

La cultura pre-incaica, debió contar hasta con tres sonidos y la duplicación de alguno de ellos a su octava, conformando la concatenación de los mismos un acorde perfecto menor. Esta suposición no es una herejía si se tiene en cuenta que el primer sonido musical del hombre primitivo fue seguramente el grito. Y, para la conquista de nuevos sonidos, fue preciso que transcurrieran siglos. La siguiente Danza Fúnebre, es un hermoso y auténtico ejemplo de tres sonidos. Su melodía, sencilla, encierra al mismo tiempo un fuerte dramatismo:



La música auténticamente incaica se concibe dentro de los límites de la pentafonía (cinco sonidos). El modo predominante es el menor. Pocos giros melódicos acusan el carácter mayor y en forma tan esporádica, que invariablemente nos conducen a una cadencia final en el modo menor, con sus atributos de nostalgia, tristeza, melancolía, y hasta dolor.


Algunos musicólogos han estudiado las melodías incaicas basándolas en la escala pentafónica, estableciendo modos sobre cada grado o nota de la misma, al igual que los modos griegos. Es interesante el método como especulación científica, pero analizando gran cantidad de melodías, no logramos por ningún lado aplicar, ni menos comprobar, la bondad de la teoría.

Los antecedentes aymarás o quechuas de la música peruana nos dan la posibilidad de confrontar cualidades rítmicas y melódicas, según la procedencia típica de la melodía. En los pueblos de la sierra, se conservan melodías que podríamos llamarlas puras, por cuanto no se ha operado en ellas el fenómeno del mestizaje, como en el resto del país, desde la llegada de los españoles.

Antes de la conquista, en la costa del Perú, la música tuvo -con seguridad- las mismas características que en la sierra, salvo las lógicas e inevitables diferencias por razones de clima y paisaje. No existen testimonios que permitan señalar un tipo especial, como no sea el de la música cultivada en las demás regiones del Imperio. Las danzas y aires genéricos más socorridos como: la ckachampa, el huayno, y el harawi, con infinidad de melodías sobre cada una de estas formas, servirán de base -en adelante- para la gestación de un nuevo tipo de música peruana: la mestiza.

La Conquista

A la llegada de los españoles, en los primeros momentos de la ocupación y dominio, la música nativa tuvo que replegarse y auxiliar espiritualmente al indio en su intimidad. El costeño es quien soporta el primer choque. La costa es el primer escenario en el careo de dos culturas. Conquistadores y conquistados recurren cada cual a sus oportunas y adecuadas manifestaciones musicales. Al español le acompaña la guitarra. La antara, la quena, el pinquillo, el pututo, son otras armas de defensas para el inca. La noche, acoge todo un exhalar de pasiones peninsulares como jotas, fandangos y cante jondo; o un sollozar de pumas heridos con harawis y huaynos.

Tarda mucho tiempo en asomar la tregua que permita a ambas partes, prestar oídos a desconocidas y raras maneras de sonar la música. El español se encuentra sorprendido ante monótonos y dolorosos cantos, y el indio ante un instrumento raro y desconcertante (la guitarra) acompañado de guturaciones humanas poco menos que histéricas. Pero, a la postre, las dos maneras diametralmente opuestas se dieron la mano y se confundieron en una nueva expresión, de efectivo lirismo y de variados matices rítmicos: que el harawi se adornara de requiebros andaluces, y la jota se vistiera de chullo y poncho.

El naciente tipo de raza indo-español, trae como consecuencia, paralela y paulatinamente, el mestizaje musical. Un nuevo clima espiritual se siente en las variadas regiones del Perú, y muy especialmente en la costa. Sin embargo, perduran diferencias sustanciales: la sierra se mantiene reacia a la influencia española, y el frío de la puna es inhóspito e indiferente a la gracia andaluza. El indio ridiculiza -hasta hoy día- con sus personajes cómicos, en fiestas populares, la vestimenta de los virreyes, escribanos, letrados y toreros.

El clima de la costa es propicio para la amalgama de dos fisonomías musicales. El vuelo lírico español, es acogido por la aridez y tristeza del paisaje. Los mestizos deforman el harawi, y, el porcentaje de español que tienen en su sangre, les hace pronunciar yaraví.

El mestizaje y el "yaraví"

Arequipa es la cuna del mestizaje musical peruano, y su partida de nacimiento es el yaraví. En el yaraví se condensan todos los elementos y rasgos peculiares -fisonómicos y psicológicos- de las melodías indias y españolas. La médula es india, y el gesto y ropaje son españoles. Su línea melódica contiene, discretamente, los arabescos del "cante jondo", y la guitarra acentúa el clima de serenata al pié de una ventana. Pero en medio de estos elementos, están el alma y el organismo claramente indígenas. La fuerza emotiva del yaraví -como música-, sugiere e inspira a los poetas sentidos y copiosos versos. Mariano Melgar es, indudablemente, el más arraigado en el conocimiento popular; sus versos sirven de texto a infinidad de yaravíes y, el mestizo, no sabrá "leyer ni escrebir" pero canta sentimentalmente letras como:

La cristalina corriente
de este caudaloso río,
lleva ya del llanto mío
más aguas que de su fuente.




En esta estructura de sonidos que conforman una escala de tipo sui géneris (mestiza), está la fuente de donde emanan la marinera y la pampeña arequipeña, especie de huayno, también mestizo.

El yaraví recorre la costa peruana de sur a norte. En más de un lugar se le denominará triste, sobre todo cuando sirve de preludio a un tondero. Por su carácter inconfundiblemente lírico y propicio a las exteriorizaciones del amor o del dolor, el yaraví irá cobrando mayor fuerza expresiva -por su identificación con el espíritu del pueblo- y será símbolo y credencial del nuevo tipo de raza que se va formando.

Guillermo Salinas Cossío en La Música en la Colonia dice: "Garcilaso refiere que en 1551, el maestro de capilla de la Catedral del Cusco compuso, para la celebración del Corpus, una plegaria musical inspirada en el canto de los Incas, apenas diecisiete años después de la toma de la capital incaica"; y, Carlos Raygada comenta en el sentido de que este dato puede señalar el principio del yaraví. Es posible que en 1551 se inicie la incubación, aunque no hay datos que precisen exactamente el empleo del término yaraví en el Cusco. Sería prematuro que se practique, por esta fecha, el canto con las características del mestizaje. Los conquistadores y religiosos prohibieron y castigaron severamente el uso o ejercicio de la música y danzas incaicas.

El fenómeno de formación de los productos híbridos de música peruana, se realiza de dos modos: el mestizo, en la costa, se apropia de giros españoles para su yaraví; mientras que el indio, en la sierra, hace penetrar su harawi dentro de la música litúrgica -caso comprobado, personalmente, en la iglesia del pueblo de Pisacc [sic.]-, y canta los salmos gregorianos a la manera de harawis, logrando una doble y mejor fuerza expresiva.

Después de dos siglos y medio de dominación española, los peruanos en Lima sostienen polémicas encendidas sobre el yaraví. Hay defensores y detractores. Al respecto, Carlos Raygada, en su estudio "Panorama Musical del Perú" -publicado en el 29 tomo del Boletín Latino-Americano de Música-, cita dos artículos del Mercurio Peruano del año 1791. Del primero, en el que se hace una defensa ardorosa del yaraví, extraemos el siguiente dato importante: "su compás es unas veces medido en el tiempo de tres por ocho, otras de tres por cuatro, y algunas de seis por ocho, ocupando su lugar el ayre andante, andantino, largo y moderado: de suerte que todo lo serio entra a la parte de los inimitables yaravíes que se entonan a una voz, a dúo, a trío, o según acomodan las voces que los cantan". Actualmente, todavía se escriben los yaravíes en los compases de tres octavos, tres cuartos y seis octavos y, hasta con los movimientos de andante, andantino, etc.

El segundo artículo de Mercurio Peruano, que lleva como firma las iniciales T. J. C. y P., retrata a su autor como un majadero sabihondo que arruga la nariz ante las obras sin técnica ni arraigo europeo. Anota -entre otros argumentos y expresiones desfavorables-: "Los yaravíes, generalmente hablando, son unas composiciones hechas en los tiempos de calamidad. Sus letras hacen relación a la catástrofe sucedida en el destronamiento del Príncipe Peruano". Todavía, por el año 1880, Juan de Arona escribe: "Como letra, nada más tonto y vacío de toda originalidad que los tales yaravíes". Pero -el mismo autor- admite la música como interesante y, agrega: "En ellas, como en ciertos dulces en que el todo es la almíbar, la música es lo interesante, en cuyo caso se hallan la mejor parte de los canciones".

Ritmos negros en la costa

En el siglo XVIII, hasta mediados del XIX, se produce en el centro de la costa peruana -Lima-, una bifurcación de tendencias a la práctica de bailes y tonadas de arraigo popular, o a la novelera preocupación por infinidad de bailes –importados- "de moda". A la primera pertenecen los bailes y canciones con influencia de ritmos preponderantemente negros. Los bailes que cita José Gálvez en Nuestra pequeña historia [como] el Don Mateo, el maicito, y la zambalandó han desaparecido, lo mismo que aquéllos con influencia indígena, como el cascabelillo y el negrito.

La segunda tendencia agrupa los bailes de moda o bailes serios de sala, entre los cuales no pueden faltar la gavota, el rigodón, la contradanza, las boleras -de varias clases-, la mazurca, la polka, la cuadrilla, los valses de moda -de cuatro y más clases-. Estos bailes tuvieron una efímera vida con su trasplante y falta de raíz en esta tierra.

En cambio, se salvan -y perduran hasta hoy- las marineras, las resbalosas y los tonderos, por su filiación y fisonomía precisa y exacta con la sensibilidad de los pueblos de la costa. Otras variantes del género zambo dentro del mestizaje como: festejos, agua e nieves, zañas, cumbias, etc., van desapareciendo y sólo es posible escucharlos en pocos conjuntos criollos que se han impuesto la fervorosa tarea de ejercitarlos antes de que lleguen a las puertas de un museo, cuando no es la tarea plausible de los recopiladores, quienes, como Rosa Mercedes Ayarza de Morales del Solar, recogen estos ritmos y cantos y los libran del olvido.

Gran parte de la música de la costa, recibe la contribución rítmica del negro, muy especialmente la marinera. Naturalmente hay marineras típicamente serranas y otras criollas de la costa con pequeñas y sutiles diferencias según el grado de mestizaje de las mismas. A la marinera criolla, el zambo le cambia de nombre –tondero- y modifica, en parte, su ritmo: entrelaza los compases de tres cuartos con los de seis octavos; inventa el cajón, como obligado instrumento rítmico al lado de la guitarra. Esta modalidad es típica de la costa norte. Así, las mejores manifestaciones musicales cholinegras se ramifican y extienden del centro al norte de la costa: de Lima a Piura. La costa del sur se mantiene leal al espíritu exclusivamente indo-español, con tendencia mayor al espíritu serrano.

Recordemos que la marinera con aporte negro, en toda su trayectoria, lleva los más variados y sugestivos nombres desde 1712, en que aparece como Zapateo, danza del Perú y Chile -según una publicación de M. Frezier, anotada por Carlos Raygada en Panorama Musical del Perú-, además como: zambaclueca, zamacueca, zambacueca, mozamala, chilena, y, por último, marinera, después de la Guerra del Pacífico.

Sin llegar al análisis de las letras que acompañan a las músicas de las marineras y tonderos -por ser productos espontáneos de inventiva popular, sin pretensiones literarias ni poéticas-, creo de interés hacer un cotejo entre ellas y observar, por ejemplo, esta inocente y fina expresión de marinera:

La chica que me quiera,
quiérame asi
suelte su cabellera
rubia y hechicera
que me haga morir.

La resbalosa, es otra variante de la marinera, y se baila como apéndice de ésta con un aire más movido. En realidad, en este baile, se pierde un tanto el señorío de la marinera, para dar lugar a las filigranas y dengues de los bailarines. La vivacidad de la música denota puntos de contacto con el zapateado español.

Instrumentos

Los instrumentos costeños, luego de la llegada de los españoles, son los mismos traídos por éstos. Los típicamente peruanos se retiran a la sierra y, lo más que hacen los indios es adaptar a sus posibilidades los instrumentos de cuerda que hasta entonces desconocían. Así nacen el arpa serrana y el charango -especie de mandolina. La afinación de estos instrumentos y el material de construcción, difieren notablemente de los europeos.

La vihuela y el arpa acompañan a los españoles durante la conquista y luega pasan a manos de los criollos, que -más tarde- los usan como instrumentos típicos de la jarana,

Todavía en el siglo XIX se usaban las vandolas [bandolas] y bandurrias. En los conjuntos de guitarras no faltaba la de doce órdenes -doce cuerdas-; al lado de cada una de las seis principales, se colocaban otras cuerdas auxiliares afinadas a la octava superior, dándole así -al instrumento- mayor resonancia y volumen.

La guitarra tenía varios temples o afinaciones, según la ocasión o el carácter de la música. A veces, la sexta cuerda se afinaba en tono más bajo para pulsarla al aire o suelta, si el acompañamiento era en re mayor o menor. Para tocar una guitarra en el registro agudo, se usaba el "temple baulin". El instrumento rítmico -típicamente negro- sigue siendo el cajón. No hay marinera, ni tondero, o resbalosa sin el cajón y las palmas -manos de los espectadores- como instrumentos imprescindibles hasta en la más modesta jarana.

Rebagliati y la música popular

La música folklórica y popular estuvo preservada contra el olvido, y hasta auxiliada en su conservación, por manos de músicos expertos. En la primera mitad del siglo XIX, Claudio Rebagliati publica en Milán una colección de bailes y cantos populares (Edit. Milano: Stabilimento di Edoardo Sonzogno) con el título de Álbum Sud-Americano, Op. 16, y que contiene las siguientes piezas:

Zamacuecas:
1 "Calla, no lo digas"
2 "Que si, que no, ya viene"
3 "Dices que por tí me muero"
4 "Otro cachete"
5 "El toro guapo"
6 "Alza, que te he visto"
7 "Compadrito Gallinazo"
8 "De cinco tres"
9 "Si, pero no quiero yo"
10 "La Popular"
11 "Zambita lloré”
12 "A la zamba, a la zamba"
13 "La condición"

Yaravíes:
14 "Los imposibles"
15 "El Pajarillo"
16 "Que fatal es mi destino"
17 "La Palomita"
18 "Al cielo pido la muerte"

Otros:
19 "Catchua" - baile
20 Tonada Chilena
21 Tonada Chilena

22 "El amor en cuarto" - Baile arequipeño

Y el mismo autor hace la siguiente aclaración al final de cada ejemplar: "Esta colección consta de aires populares inéditos y anónimos, conocidos en Sud América sólo por tradición y por lo mismo ejecutados de diversos modos y siempre incorrectamente. Mi intención ha sido sujetarlos a las reglas del Arte cuidando al mismo tiempo de no hacerles perder en nada el colorido que les es peculiar y que el ritmo del acompañamiento imite el de la guitarra, arpa y cajón, instrumentos con los cuales se acompañan siempre. Su publicación de puro interés americano está dirigida a conservar en forme correcta, temas que el tiempo haría olvidar seguramente para siempre. - C. Rebagliati".

Los valses

A los valses europeos -en la costa del Perú- les dura muy poco el aire especial que les dan los vieneses. El criollo se encarga de imprimirles su propia personalidad. Paulatinamente -el vals- va adquiriendo un clima nostálgico y, las letras, son una continuación del espíritu de los yaravíes. Por sus letras -en las serenatas- se declara el amor, se lamentan los desengaños, o se canta sencillamente a cosas bellas. Pronto el zambo se encarga de aplicar a los valses un tinte especial en el ritmo que da la sensación de trasladarnos a una marinera.

Esta modalidad que impera hoy como una reafirmación de la personalidad mestiza es -por desgracia- rebajada a veces, en melodías insulsas con el atractivo morboso de emplear letras buscadas en la "replana" y con el espíritu enfermizo, copiado de tangos del peor gusto. Pero, por suerte, algunos aciertos de, autores populares -en el momento actual- dan una satisfacción al lirismo y el buen gusto, proverbiales cualidades de la inventiva popular costeña. Los valses de moda de fines del siglo pasado, contaban con textos como el siguiente:

Anuncian las dos de la mañana
Es hora de partir mi dulce amor
No es la alondra, la aurora está lejana
Es el dulce cantar del ruiseñor.


O como el vals "No sé que tienes Mercedes", cuya música es de auténtica fluidez y lirismo popular:




Conclusión

No se puede adelantar opinión exacta sobre la futura fisonomía de la música popular costeña. El desarrollo de sus poblaciones, el carácter cosmopolita que va adquiriendo Lima y hasta el nutrido movimiento de su aeropuerto -con desembarques diarios de conjuntos mamberos y chachacheros- hacen peligrar la vida del trinomio: yaraví, marinera y tondero.

La costa, a un paso del baño diario de la civilización, está expuesta a cambios continuos en sus veleidades, y como consecuencia, a la transformación irreparable de su personalidad. El espíritu mestizo de Lima habrá de refugiarse -como defensa ante una nueva conquista, o como el atrincheramiento del indio al otro lado de los Andes-, en Arequipa, Trujillo, Chiclayo y Piura.

Ponerse a buen recaudo es también arma de defensa, si se quiere conservar la integridad. Las poblaciones aferradas a la tradición irán, en el progreso, a la retaguardia, pero guardando mejor la fisonomía del mestizaje como prenda añeja.


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(*) Nació en Arequipa en 1904. Hizo estudios primarios y secundarios en su ciudad natal y superiores en la Universidad de San Andrés de La Paz, Bolivia. De 1923 a 1929 fue profesor del Conservatorio Nacional de Música de La Paz, y de 1930 a 1932, profesor y Director de la Academia Nacional de Música Alcedo. Posteriormente, de 1933 a 1943, estuvo a cargo de la dirección del Instituto Musical Bach, para luego asumir la dirección del Conservatorio Nacional de Música de Lima, de 1943 a 1951, institución que reorganizó transformando la antigua Academia Nacional de Música en Conservatorio. Gestor de las escuelas regionales de música en Arequipa, Trujillo y Cusco, fue también organizador y supervisor de las mismas. Director fundador de la Masa Coral del Conservatorio de Música y miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional, como solista y director en conciertos sinfónico-corales. Ha obtenido diversos premios en concursos de composición musical en el Perú y Bolivia y es miembro honorario de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile. En 1944 obtuvo el Premio Nacional de Música.




Audio

La chica que me quiera (click)
Marinera de Arequipa
Autor: Benigno Ballón Farfán
Interpretación: Los Dávalos

La chica que me quiera
quiérame asi
suelte su cabellera
rubia y hechicera
que me haga morir
Fueron tus ojos negros
flechas de amor (bis)
los que ayer me miraron
y fuego dejaron en mi corazón (bis)
Viento en popa al amar
¡ay! que le da (bis)
Anda dile a esa china
que no se fatigue de tanto navegar (bis)

Video

El Plebeyo - vals de Felipe Pinglo Alva
La flor de la canela- vals de Chabuca Granda (3'02'')
Malhaya - marinera limeña de Rosa Mercedes Ayarza (5'42'')
La Concheperla - marinera trujillana (S. XIX), música de José Alvarado, letra de Abelardo Gamarra "El Tunante" (7'06'')
Intérpretes: José Sacín, José Marino y Andrés Veramendi



Malhaya
Malhaya, el amor, malhaya,
Y quien me enseñó a quererte,
Que habiendo,
nacido libre
Yo solo me cautivé.
Malhaya, el amor, malhaya,
Dime mamititita
¿donde has estado?
Que todita la noche
Yo te he buscado
Dime mamititita
¿dónde has estado?
¡Dónde has estado zamba!
Así decía,
un enfermo de amores
que se moría.
son cosas que le daba
... el alma
¿Cierto será?

La Concheperla
Acércate preciosa
que la luna nos invita
sus amores a gozar, a gozar.
Acércate preciosa
concheperla de mi vida
como brota, brota el mar, el mar.
Abre tu reja, por un momento
que si me dejas, mi pensamiento
Si oyes benigna, mi inspiración
Si la crees digna, ¡zamba! de tu atención.
Ahora no te vas, si tu me quieres mañana te irás...(bis)
Si no me quieres, mándate mudar.
Si oyes benigna, mi inspiración.
Si la crees digna, ¡zamba! de tu atención.
Recibe prueba, la fineza de mi amor,
de la luna el resplandor,
la fineza de mi amor (bis).


(las letras suelen sufrir algunas modificaciones según el/los intérprete/s)


Link

Las zamacuecas de Claudio Rebagliati

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abril 10, 2009

No, no, no

Un hermoso landó del cantautor Andrés Soto en dos versiones.
Siempre, el arte que con-mueve por su ética y su estética, y sobretodo su vigencia, es deliberadamente arrinconado y/o tergiversado, aún cuando en este caso, la interpretación de la Cecilia Barraza es excelente. Pero en fin, ese arte siempre está por ahí, para dejarse encontrar.


Versión "aligerada" por las disqueras, en la voz de Cecilia Barraza



La vida que me ha tocado
desde niña/o me ha engañado

Dicen que el maíz se ha partido
en un lado y en su opuesto
uno se pudre esperando
y otro se nutre exigiendo
La cebada le dice al trigo
donde está el pan del mendigo
el trigo replica en morse
en la panza del vecino
Señores yo les prometo (bis)
la solución a su ruego
aunque me quede sin medio
no, no, no las verduras
no, no, no que lisura

Lo exigo y lo siento
sin hombre sol, agua y viento
yo no preparo el alimento
Cuando el cultivo y la siembra
pierden toda su vigencia
por la necedad del hombre
no, no, no
Interviene entonces la papa
el rabanito el camote
y todos preguntan dónde
está la tierra labrada
Señores yo les prometo (bis)
la solución a su ruego
aunque me quede sin medio
Que situación

la que le ha tocado vivir a mi suelo
tan inmaduro y barbecho
Señores yo les prometo (bis)

la solución a su ruego
aunque me quede sin medio

Versión original en la voz de Aída García-Naranjo (en vivo)



De Casagrande a Pomalca
hoy se levanta la esperanza...
Dicen que el país se ha partido

en un lado y en su opuesto
uno se pudre esperando
otro se nutre exigiendo
Paseaban sus ayes dormidos

en las casas de trabajo
viviendo a fuerza y constancia
entre el trapiche y la zafra
Una mañana muy temprano

la gota rebasó el vaso
machete en brazo a la vida
y azúcar en las mejillas
Señores yo les prometo (bis)

la solución a su pliego
aunque me quede sin medio
No, no, no,

Esto no lo aguanto yo
esta historia se acabó
lo exijo y lo siento
sin hombre, sol, agua y viento
yo no preparo el alimento
Son hombres fuertes en el trabajo

y la rutina los trajo abajo
entre miseria y aguardiente
no no no
La historia relata el pasado

para explicar el presente
y los hombres en mi canto
ponen la frente combatiente
Señores yo les prometo (bis)

la solución a su pliego
aunque me quede sin medio
no no no

no hay verduras
no no no
que lisura
no no no
Qué situación la que le ha tocado
vivir a mi pueblo
tan inmaduro y tan necio
no no no.......





"Andrés Soto. Patrimonio Cultural Vivo de la Nación"
Grabado en vivo en el Auditorio del Museo de la Nación. Lima-Perú, 04 sep. 2002

  • Autor, compositor e intérprete: Andrés Soto
  • Artistas invitadas: Pamela Abanto, Elsa Palao, Aída García-Naranjo, Julie Freundt, Cecilia Barraza
  • Músicos: Marco Iriarte (guitarra), Carlos Pastor (Bajo), Lucho Berenguel (percusión), Gonzalo Landázuri (teclados), Juan Daniel pastor (batería)

CD producido con el apoyo de Alain Charbit, la Corporación José R. Lindley y la Universidad Ricardo Palma, presentado en octubre de 2008. Complementa sonoramente el libro "Testimonio de Obras: Canciones, Epístolas y otros Adefesios", presentado ese 04 de sep. de 2002.

Temas:

  1. El ropavejero
  2. Tu mirada y mi voz
  3. Quisiera ser caramelo
  4. Los niños que en mente tuve
  5. Vivando vivanderas
  6. Poniéndole ají a la vida
  7. Cabeza gacha
  8. Cacanusa
  9. El bribón
  10. Negra presuntuosa (Pamela Abanto)
  11. Al adalid (Elsa Palao)
  12. No no no (Aída García-Naranjo)
  13. Es Amador (Julie Freundt)
  14. El membrillito (Cecilia Barraza)
  15. El tamalito



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abril 07, 2009

La Orquesta Sinfónica Nacional entre 1938 y 1963

Fuente:
Fanal
Lima : IPC : Dep. de Relaciones Públicas
Vol. XVIII, N° 68, 1963, pp. 34-40
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La Orquesta Sinfónica Nacional
Decisiva influencia en la vida musical de Lima ha ejercido a lo largo de 25 años

Mario Estenssoro (*)

La fundación de la Orquesta Sinfónica Nacional, ocurrida hace exactamente 25 años, constituyó un hecho fundamental en el acontecer artístico de Lima, pues a tiempo de estimular y centralizar la actividad musical alrededor de las creaciones de carácter sinfónico, permitió integrar a la ciudad en el itinerario cultural de América, retomando así el lugar significativo que ocupó desde los lejanos días virreinales. Este cuarto de siglo de existencia que conmemora el conjunto sinfónico ha sido intensamente rico en manifestaciones musicales, generando el despertar de nuevas posibilidades de creación artística que fueron aprovechadas por un grupo de jóvenes compositores y la aparición de valores interpretativos nacionales.

Los precursores

El actual conjunto sinfónico tiene no pocos antecedentes orquestales en la vida musical de la ciudad. La Sociedad Filarmónica, que cuenta con más de medio siglo de existencia, hasta entonces fue la principal animadora de la actividad musical y, con Federico Gerdes, el célebre músico peruano que conoció los secretos del arte directivo en el mismo teatro wagneriano de Bayreuth, tuvo a su cargo una orquesta con la que ya hizo conocer sinfonías de Mozart y Beethoven, entre otras obras sinfónicas. Pero el conjunto de la Filarmónica no tenía un carácter profesional y sus audiciones, sobre todo en los últimos años, se circunscribían a veladas de gala conmemorativas.

La precedencia inmediata de la Sinfónica Nacional puede encontrarse en la visita que hace más de 25 años hiciera a Lima el pianista y conductor español José Iturbi, quien dirigió el conjunto de la Sociedad Orquestal de Lima. El entusiasmo del famoso intérprete constituyó acicate para la organización de un instrumento sinfónico de carácter profesional. Otro notable músico, también de procedencia española, Ernesto Halffter alcanzó a hacer ensayos con el conjunto de la Sociedad Orquestal de Lima, los cuales, sin embargo, no llegaron a materializarse en actuación pública.

Buchwald

El nombre de Theo Buchwald, músico formado en la escuela de Viena, está íntimamente ligado a la historia de la fundación y desarrollo de la actual Orquesta Sinfónica Nacional. Llegado a Lima a través de conexiones establecidas por el pianista chileno Armando Palacios, encontró sobre todo en el inquieto espíritu de Carlos Raygada la cooperación que más tarde, con ayuda de otros peruanos, habría de hacer posible la creación del organismo instrumental. Raygada, que comenzó a hacer crítica musical en el año 1922, tuvo notable influencia orientadora en la vida artística limeña. Acogió a Buchwald en su propio hogar y puso su inteligente empeño para lograr la formación de una orquesta integrada tanto por profesionales contratados en Europa como por una selección de instrumentistas locales. A Ernesto Araujo Álvarez, influyente consejero en el gobierno del entonces General Osear R. Benavides e Inspector de Espectáculos de la Municipalidad de Lima en el año 1938, le tocó dar forma decisiva al proyecto respectivo, creándose la Sinfónica por Ley N° 8743, del 11 de agosto de dicho año. Araujo fue, inicialmente, su director administrativo, y en los pasos iniciales de la gestión contó también con la cooperación de Osear Chocano y Rosa Bryce de Chocano. La dirección artística fue confiada a Theo Buchwald, cuya afinada sensibilidad musical habría de hacer posible la conformación de un conjunto sinfónico de posibilidades interpretativas y que, en el correr de los años, fue manejado por importante número de las más calificadas batutas del mundo.

El 11 de diciembre de 1938, en homenaje a la Octava Conferencia Panamericana reunida en Lima, tuvo lugar en el Teatro Municipal el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de su titular Theo Buchwald. Desde entonces, y durante 22 años, el acontecer del conjunto orquestal oficial estuvo ligado al conductor vienes. Su talento directivo estuvo siempre unido a un sentido musical fácil y de la mejor ley. Una de las cualidades sobresalientes de su personalidad, que no olvidan todos cuantos lo escucharon en esta larga trayectoria, fue su particular capacidad para adaptar e integrar la orquesta en el juego con los solistas. Motivos de salud, principalmente, le impidieron en los últimos años de su carrera dar de sí lo que poseía como vocación de auténtico artista. Murió en Lima en setiembre de 1960.

La batuta en manos peruanas

Hans Günter Mommer, joven director alemán, sucedió a Buchwald como director titular de la orquesta. Trabajador de oficio, elevó el rendimiento del conjunto desde el punto de vista instrumental, dándole afinación y medios sonoros ajustados. Su labor duró dos temporadas que le dieron oportunidad para hacer, prácticamente, su propio repertorio, pero dando limitadas oportunidades para la actuación de otros directores de prestigio mundial. Desde la conclusión de su contrato, se hizo cargo de la orquesta como director permanente, Armando Sánchez Málaga, conductor peruano en quien por primera vez se han cumplido las condiciones básicas de una técnica especializada en Alemania, al mismo tiempo que una aptitud musical expresada con sobriedad y eficiencia. Otro joven peruano, Leopoldo La Rosa, está también ligado a la institución sinfónica como su director auxiliar, labor que cumple desde el presente año y en mérito de estudios realizados en Italia. La inquietud por la disciplina directiva, estimulada ciertamente por la existencia de la Orquesta Sinfónica Nacional, ha puesto en el camino de la práctica directiva a otros jóvenes, como José Carlos Santos, quien hizo estudios en Estados Unidos de América y hoy dirige la Orquesta Sinfónica de Trujillo, Alberto Oliveros y José Malsio, que constituyen un grupo más que promisorio en este complejo arte interpretativo.

El inolvidable Kleiber

La Orquesta Sinfónica Nacional, formada por 80 instrumentistas, ha sido conducida hasta ahora por, aproximadamente, 70 directores, extranjeros y nacionales, que suman una notable experiencia para los músicos que la integran. Muchos de los que la dirigieron fueron o son personalidades de gran resonancia en el mundo universal de la música y por tanto, han impreso al conjunto posibilidades expresivas de gran vuelo, y han creado, consiguientemente, una sensibilidad obediente a los más sutiles matices del lenguaje musical. Erich Kleiber, el desaparecido director alemán, fue uno de los que no sólo por virtud de su intensa personalidad, sino también en razón de sus largas y repetidas actuaciones con la orquesta peruana, pudo ejercer una influencia formativa de primer orden. Bajo su imperiosa e inolvidable batuta, Lima conoció el ciclo completo de las nueve sinfonías de Beethoven, aunque la última fue ejecutada entonces sin los solistas vocales y sin el coro. Años después, se cumplió por fin la interpretación completa de la Novena Sinfonía bajo la dirección del mexicano Luis Herrera de la Fuente, quien contó con un grupo de cantantes del Teatro Colón de Buenos Aires y el coro del Conservatorio Nacional de Música, dirigido por Carlos Sánchez Málaga.

Se recuerda de una de las actuaciones de Kleiber en Lima un hecho anecdótico revelador de la calidad y seguridad logradas por los componentes de la Sinfónica bajo su batuta. Al terminar una de las interpretaciones, durante un festival de hace algunos años, los aplausos que siguieron fueron largos y sonoros, como siempre para Kleiber, y mucha gente del público gritaba reclamando un bis. El maestro accedió a ello y, tras dirigir los primeros compases, se retiró del escenario dejando que la orquesta siguiera ejecutando sola, como prueba de su confianza en la disciplina del grupo, que volvió a desempeñarse con igual acierto.

Diversos estilos y tendencias

Paul Kletzki, de reciente actuación, es otra de las grandes figuras musicales de hoy que animó versiones inolvidables frente a la Orquesta Sinfónica Nacional. Probablemente, junto con Kleiber, alcanza el punto culminante en el estilo directivo de gran línea. Fritz Busch, Jascha Horenstein, Sir Malcom Sargent, Hermann Scherchen, Sergiu Celibidache, Hans Kindler, Antal Dorati, Jean Morel, Juan José Castro, Carlos Chávez, Juan Matteucci y, hace pocos meses, un nuevo valor joven, el argentino Pedro I. Calderón, forman un importante cuadro de directores de resonancia mundial que, representando los más diversos estilos y tendencias interpretativas, dan a la actividad musical sinfónica en Lima una categoría artística digna de su tradición entre las más importantes capitales del continente.

Al mismo tiempo, la institución sinfónica ha hecho posible la actuación de un grupo impresionante, en calidad de solistas, de instrumentistas que, asimismo, constituyen el mejor ejemplo en los escenarios de Europa y América. Entre los pianistas se cuentan a Arrau, Backhaus, Borowsky, Rubinstein, Gieseking, Firkusny, Gulda, Brendel, Demus, Badura, Skoda, André Tchaikowsky, Baremboim, entre otros, así como a las pianistas peruanas, de gran relieve, Teresa Quesada, Lola Odiaga y Sonia Vargas. El violín ha estado representado por las figuras de Jascha Heifetz, Isaac Stern, Zino Francescatti, Yehudi Menuhin, Jaques Thibaud, Ida Haendel, Joseph Szigeti, y entre los jóvenes, más recientemente, por Laredo y Alberto Lysy. Asimismo, violoncellistas como Antonio Janigro y Fierre Founier, además del guitarrista Andrés Segovia y del arpista Nicanor Zabaleta, completan un cuadro de instrumentistas que han contribuido a animar la vida musical de Lima con los mejores ejemplos del arte interpretativo de nuestros días.

Inicial aporte peruano

Pero esta acción de la Orquesta Sinfónica Nacional no se ha circunscrito solamente al hecho de constituir un instrumento de difusión de las obras sobresalientes de la literatura musical. Ha tenido también otra trascendencia. La de estimular la producción propiamente orquestal de los compositores peruanos. En efecto, existe ya en el país un grupo de autores que han escrito obras dentro de una concepción orquestal, en tanto que las composiciones peruanas del pasado, con escasísimas excepciones, sólo fueron concebidas para un solo instrumento. Los trozos que la Sinfónica ejecutó de autores como Daniel Alomía Robles, Teodoro Valcárcel y otros, tuvieron que ser transcriptas del piano, generalmente, para su vivencia en la amplia trama sonora de la orquesta. A Rodolfo Holzmann en especial, se deben muchas de las excelentes versiones orquestales de autores peruanos, entre los que se cuentan también a Roberto Carpió. Enrique Iturriaga es el primer músico peruano que se consagra, con el Premio Internacional de Caracas, con una Suite para orquesta. De él se ejecutó asimismo en repetidas ocasiones su "Canción y Muerte de Rolando", para voz y orquesta. José Malsio, con una Obertura Sinfónica; "Estampas Peruanas", entre otras, de Armando Guevara; el "Concertino para cuerdas" de Luis Meza, obras de Pozzi Escot, Francisco Pulgar Vidal, Edgar Valcárcel y César Bolaños, forman ya la base de una producción que comienza a traducir, en diversos grados, la capacidad creadora nacional vertida en distintas formas orquestales. En la mención no puede faltar el nombre del peruano Celso Garrido Lecca, cuya producción enriquece la vida artística en Santiago de Chile, donde radica desde hace años.

No menos de mil setecientas actuaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional, en el curso de sus 25 años, han ejercido una grande y decisiva influencia en la vida musical de Lima. Sus conciertos de temporada en el Teatro Municipal, y los de verano, al aire libre, en el escenario del Auditorium del Campo de Marte, han congregado siempre un importante público que, con sensibilidad receptiva, ha vivido gran número de las obras que conforman el repertorio de la literatura sinfónica pre-clásica, clásica, romántica, moderna y contemporánea, entre las que no han faltado las creaciones peruanas y las de autores importantes de otros países de América. Tal labor merece no sólo todo el estímulo posible para su acrecentamiento, sino también una nueva preocupación: la de extender su profunda influencia artística hacia otras direcciones, las del mundo fundamental de los niños, de los jóvenes y de otros sectores populares cada vez más amplios, a fin de que, a tiempo de formar nuevas generaciones, se alcance la plenitud de la cultura en el mundo sugerente y maravilloso de la música.


Fotos que acompañan el artículo
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(*) Mario Estenssoro realizó estudios musicales básicos en el Conservatorio Nacional de Música de Santiago de Chile, con Cora Bindhoff, Tapia-Caballero y Domingo Santa Cruz, entre otros. Fundó la Sección Musical de la Escuela Nacional de Maestros, de Sucre, Bolivia, primer ensayo pedagógico de su índole en América del Sur. Fue director del Conservatorio Nacional de Música, de La Paz, y posteriormente comentarista del diario "La Crónica" y de la revista "Cultura Peruana", de Lima. En la actualidad [1963], es profesor de Piano y de Metodología en el Conservatorio Nacional de Música, de Lima, y crítico de su especialidad en el diario "La Prensa".


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Obras ejecutadas por la OSN entre 1938 y 1970
Orquesta Sinfónica de Lima (INC)




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